MENUMENU

● EL VALLE DE SOMBRA DE MUERTE

Este mensaje describe lo que la Biblia llama el Valle de Sombras, es decir, el tiempo de prueba, de angustia, de aflicción por el que todo Cristiano sin excepción debe atravesar. Lo lograra con Fe en la Palabra de Dios y Orando para ser librado de blasfemar o murmurar contra Dios y recibir la recompensa.

EL VALLE DE SOMBRA DE MUERTE

Por: Jhon Bunyan Tomado del Libro el Peregrino

Sobre el Libro y el Autor:En opinión de muchos críticos y pensadores, la alegoría de Bunyan es el libro religioso más grande que se ha escrito en el mundo después de la Biblia, en la cual encontró el autor inglés la inspiración que guió su pluma. Como libro de edificación espiritual EL PEREGRINO contiene un caudal de enseñanzas y estímulos que lo hace de inestimable valor para cuantos han emprendido la carrera celeste. Como literatura, pocos pueden igualarle en la sencillez y naturalidad del estilo, en el interés de su argumento y en la admirable descripción de personajes, arrancados a la viviente realidad. Cristiano sufre muchas aflicciones en EL VALLE DE SOMBRA DE MUERTE; pero habiéndole enseñado la experiencia a ser vigilante, anda siempre con la ESPADA desnuda en la mano(la Palabra de Dios), ejercitándose en la práctica de la ORACIÓN, y de esta manera pasa con seguridad y sin experimentar daño alguno.

Cuando apenas se había acercado al borde de la Sombra-de-muerte, se encontró con dos hombres que volvían a toda prisa; eran hijos de aquéllos que trajeron malos informes de la buena tierra, con quienes Cristiano trabó la siguiente conversación: HOMBRE. ¡Ah! Hemos visto el valle mismo, que es tan negro como la pez (Sustancia resinosa, ólida, que se obtiene echando en agua fría el residuo que deja la trementina después de sacarle el aguarrás); hemos visto allí los fantasmas, sátiros y dragones del abismo; hemos oído también en ese valle un continuo aullar y gritar como de gentes sumidas en miseria indecible, que allí sufren agobiadas bajo el peso de aflicciones y cadenas. Sobre este valle también se extienden las horrendas nubes de la confusión; la muerte también cierne sus alas constantemente sobre él. En una palabra: allí todo es horrible y todo está en espantoso desorden. CRISTIANO. Lo que decís no me demuestra sino que éste es el camino que debo seguir hacia el deseado puerto.

Por la izquierda vi un charco peligrosísimo, en el cual, aun siendo bueno el que tiene la desgracia de caer, no halla fondo para sus pies; en él cayó el rey David una vez, e indudablemente se hubiera ahogado si no le hubiera sacado el que es poderoso para hacerlo. La senda era también excesivamente estrecha, viéndose por lo mismo el bueno de Cristiano en muy grande apuro, porque en la oscuridad, si procuraba apartarse del foso por un lado, se exponía a caer en el charco por el otro; si trataba de evitar el charco, a no tener sumo cuidado, estaba a punto de caer en el foso. De esta manera marchaba, lanzando amargos suspiros, porque sobre los peligros ya mencionados, el camino por aquí estaba tan oscuro, que muchas veces, al levantar su pie para dar un paso, no sabía dónde ni sobre qué iba a sentarle.Como a la mitad de este valle, vi que se encontraba la boca del infierno a orillas del camino.

Terrible fue entonces la situación de Cristiano, que no sabía qué hacer, pues veía salir llamas y humo con tanta abundancia, juntamente con chispas y ruidos infernales, que, viendo Cristiano que de nada le servía la espada que tanto le había valido contra Apollyón, determinó envainarla y echar mano de otra arma, a saber: de TODA ORACIÓN. Y así le oía exclamar: “Libra ahora, oh Jehová, mi alma”. Así siguió por mucho tiempo, viéndose de vez en cuando envuelto por las llamas; también oía voces tristes y gente como corriendo de una a otra parte; de manera que a lo mejor creía iba a ser desgarrado o pisoteado como el lodo en las calles. Este espectáculo horroroso y estos ruidos terribles le siguieron por algunas leguas.

Por fin llegó a un lugar donde le pareció oír que venía hacia él una legión de enemigos; esto le hizo detenerse y pensar seriamente qué le convendría hacer. Pero como los enemigos parecían acercarse más y más, hasta llegar casi a tocarle, gritó entonces con una voz vehementísima: “Andaré en la fuerza de Jehová.” A cuyo grito huyeron y no volvieron a molestarle más. Una cosa me llamó mucho la atención, y no lo quisiera pasar por alto. Advertí que el pobre Cristiano estaba tan aturdido, que no conocía su propia voz, y lo advertí de la manera siguiente: Cuando hubo llegado frente a la boca del abismo encendido, uno de los malignos se deslizó suavemente detrás de él y silbó a su oído muchas y muy terribles blasfemias, que el pobre creía salían de su propio corazón.

Esto apuró a Cristiano más que todo cuanto hasta entonces había sucedido; ¡pensar siquiera que pudiera blasfemar de Aquél a quien antes había amado tanto! Si hubiera podido remediarlo no lo hubiera hecho; pero no tuvo la discreción de taparse los oídos, ni la de averiguar de dónde venían estas blasfemias.Ya llevaba Cristiano bastante tiempo en tan desconsolada situación, cuando le pareció oír la voz de un hombre que iba delante de él diciendo: “Aunque ande por el valle de Sombra-de-muerte no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo”. Esto le puso gozoso por muchas razones: 1.a Porque infería de aquí que algunos otros que temían a Dios estaban también en este valle. 2.a Porque percibía que Dios estaba con ellos, aunque su estado era tan oscuro y triste. “¿Y por qué no también conmigo” pensó en su interior, aunque por razón del impedimento propio de este lugar no puedo percibirlo?”. 3.a Porque esperaba (si lograba alcanzarlos) tener luego compañía. Se animó, pues, a seguir su marcha, y dio voces al que iba delante; pero éste, creyéndose también solo, no sabía qué contestar. Muy pronto empezó a rayar el alba, y Cristiano dijo: “El vuelve en mañana las tinieblas”. Luego amaneció el día, y dijo Cristiano: “En mañana vuelve la sombra.”

Venida la mañana, volvió la vista hacia atrás, no porque desease volver, sino para ver con la luz del día los peligros que había pasado durante la noche. Vio, pues, más claramente el foso por una parte y el charco por otra, y cuan estrecha había sido la senda que pasaba por entre los dos; vio también los fantasmas, los sátiros y dragones del abismo, pero todos muy lejos; porque con la luz del día nunca se acercaban, pero le eran descubiertos, según está escrito: “El descubre las profundidades de las tinieblas y saca a luz la sombra de muerte”. Grande impresión sintió Cristiano al verse libre de los peligros de aquel solitario valle; pues aunque los había temido mucho, ahora que los miraba a la luz del día conocía mejor su gravedad.

En esto se levantó el sol, y no fue pequeña merced, pues si peligrosísima había sido la primera parte del valle, la segunda, que aún le restaba que andar, prometía, a ser posible, muchos más peligros, porque desde el punto que se encontraba hasta el mismo fin del valle el camino estaba tan lleno de lazos, trampas, cepos y redes por una parte, y tan sembrado de abismos, precipicios, cavidades y barrancos por otra, que si entonces hubiese sido noche, como en la primera parte del camino, mil almas que tuviera las hubiera perdido todas sin remedio; mas, por fortuna, acababa de levantarse el sol. Entonces dijo él: “Hace resplandecer su candela sobre mi cabeza, a la luz de la cual yo camino en la oscuridad”.Con esta luz, pues, llegó Cristiano al fin del valle.

¡Oh, mundo de sorpresas! (Bien lo digo.) ¡Qué maravilla verme preservado De tanto mal! Con gratitud bendigo La mano que ha mostrado Su poder y ‘bondad así conmigo. ¡Cuántos peligros, cuántos me cercaban Al cruzar este valle tenebroso! Demonios mi camino rodeaban Con lazos, redes y profundo foso. ¡Cuan fácil puede ser una caída! Mas Jesús, que los suyos no abandona, Ha guardado mi vida. ¡El merece del triunfo la corona!

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