MENUMENU

● CÓMO DIOS SANA A LOS ENFERMOS

Por: Jerry Hill

Este título presume que todos están de acuerdo con que Dios Sí sana a los enfermos. En el que esto escribe no hay duda de que Dios lo puede hacer ni de que lo hace. Cómo lo hace se puede resumir en pocas palabras: Según su voluntad.

Dios ha dado enfermedades y los enfermos murieron .Y el SEÑOR hirió al niño que la mujer de Urías había dado a David, y enfermó gravemente…Entonces David rogó a Dios por el niño; y ayunó David, y entró, y pasó la noche acostado en tierra….Y al séptimo día murió el niño. 2 Samuel 12.15,18.

El también ha sanado a enfermos, a veces usando algún medicamento. Como en el caso del rey Ezequías en 2 Reyes 20.7: Y dijo Isaías: Tomad masa de higos. Y tomándola, la pusieron sobre la llaga, y sanó. Y otras veces no se sabe si hubiera medicina Gén. 20.17 Entonces Abraham oró a Dios; y Dios sanó a Abimelec y a su mujer, y a sus siervas, y tuvieron hijos. Es como él mismo dijo, “Yo hago morir, y yo hago vivir; yo hiero, y yo sano” (Deut. 32.39).

Esto no es para decir que todas las enfermedades son de Dios. Uno se puede enfermar por razón de sus circunstancias. Si salgo al campo, he aquí muertos a espada; y si entro en la ciudad, he aquí enfermos de hambre; porque tanto el profeta como el sacerdote anduvieron vagando en la tierra, y no entendieron. Jeremías 14.18. O uno puede hacer enfermar a otro: En el día de nuestro rey los príncipes lo hicieron enfermar con vasos de vino; extendió su mano con los escarnecedores. Oseas 7.5. O uno mismo puede enfermarse por el deseo sexual o desviaciones sexuales como el incesto. Y estaba Amón angustiado hasta enfermarse por Tamar su hermana, pues por ser ella virgen, le parecía a Amón que sería difícil hacerle cosa alguna. 2 Samuel 13.2. Pero Dios sí puede enfermarlo a uno. El rey Joram hizo lo malo ante los ojos del SEÑOR… Después de todo esto, El Señor lo hirió con una enfermedad incurable en los intestinos. 2 Crónicas 21.6-18. Y también puede guardarle de todas las enfermedades por causa de la obediencia y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanado. Exodo 15.26.

Hasta aquí se ve que es cuestión de la voluntad de Dios. Cuando hirió, cuando sanó, y cuando les guardó de toda enfermedad, el Omnipotente y Omnisciente Dios estaba haciendo lo que toda la historia respalda; actuaba para el cumplimiento de su benigna voluntad.

Cuando Cristo Jesús vino, sanaba toda clase de enfermedad. Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos; para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.Mat. 8.16-17. El también dio a sus discípulos la facultad de sanar. Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios: (Mar. 3.14-15; Luc. 9.2,9). Aunque Dios había sanado a distintas personas en otro tiempo, no habían sido señales como las que se veían en aquellos días. Respondiendo Jesús, les dijo: Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis.Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; Mat. 11.4-5. .

Aquellas señales, y por lo consiguiente las sanidades, fueron hechas por la misma razón para la gente de aquel entonces, que para nosotros hoy: Para inducir la fe. Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre. (Juan 20.30-31). Hubo resultado: Muchos creyeron Y muchos de la multitud creyeron en él, y decían: El Cristo, cuando venga, ¿hará más señales que las que éste hace? Juan 7.31.

Después de la ascensión de Jesucristo, los apóstoles recibieron poder, no sólo para sanar. Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón…tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos.Y aun de las ciudades vecinas muchos venían a Jerusalén, trayendo enfermos y atormentados de espíritus inmundos; y todos eran sanados. (Hechos 5.12-16), pero para dar esa facultad a otros discípulos también. A los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos. Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados. Hch. 6.6; 8.5-8. Las señales que hacían confirmaron la palabra que predicaban. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén. (Mar. 16.20), y muchos creyeron y glorificaron a Dios.Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. Hch. 8.12. En aquel siglo de grandes curaciones, a veces se hizo la aplicación de alguna sustancia Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego. Juan 9.6. O algún medicamento. Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos, y los sanaban. (Mar. 6.13), y a veces nada, solo por la Fe en Jesucristo. Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora. Mat. 8.13.Y los que creían en el Señor aumentaban más, gran número así de hombres como de mujeres; tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos.Hch. 5.15. Y Dios los sanó conforme a su voluntad.

…Pero aún en ese primer siglo, se recetó medicina Ya no bebas agua, sino usa de un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades. 1 Tim. 5.23, sin duda alguna esperando un resultado curativo. También había enfermos que no se curaron luego.Erasto se quedó en Corinto, y a Trófimo dejé en Mileto enfermo.2 Tim. 4.20. El Padre Celestial hizo su voluntad en cada caso, a uno en una manera, al otro en otra manera Pues en verdad estuvo enfermo, a punto de morir; pero Dios tuvo misericordia de él, y no solamente de él, sino también de mí, para que yo no tuviese tristeza sobre tristeza. Fil. 2.27.

La unción con aceite, la aplicación de vino, y las vendas se ven en un solo ejemplo de curación. Y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él Luc. 10.34. No recuerdo otro texto en que se habla de más medicina del primer siglo. Parece que las diferentes medicinas fueran muy limitadas. Pero Santiago dijo que aplicara aceite al enfermo en el nombre del Señor, con oración y que Dios le levantaría. ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados.Stg. 5.14-15.

Dios oye las oraciones de los que hacen su voluntad y son justos. Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye. Juan 9.31. Si en sus oraciones pide lo que es la voluntad de Dios, él oirá.Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.1 Juan 5.14.

Por eso, rogamos a Dios por nuestros enfermos, porque creemos que en su poder está la salud y la muerte de ellos. Damos la mejor medicina que podemos, que es apropiada a la enfermedad, porque parece que esta es su voluntad. Careciendo de una revelación que nos dijera la causa (si divina o humana) o el fin de ella (si a vida o a muerte), hacemos lo que humanamente podemos en el nombre del Señor, con oración. Y tenemos plena confianza que la voluntad de nuestro Dios se hará – y estaremos contentos.

“…porque él (Epafrodito) tenía gran deseo de veros a todos vosotros, y gravemente se angustió porque habíais oído que había enfermado. Pues en verdad estuvo enfermo, a punto de morir; pero Dios tuvo misericordia de él, y no solamente de él, sino también de mí, para que yo no tuviese tristeza sobre tristeza” (Filipenses 2.26-27).

“Y para que la grandeza de las revelacioes no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mi. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mi el poder de Cristo” (2 Cor. 12.7-9).

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