MENUMENU

● LEYES DE SANIDAD DIVINA

Por: Charles Swindoll Espero que a usted no le importe el relato imaginario de esta historia, pero cuando enciendo el televisor y veo la parodia de que han hecho algunos de la sanidad divina, a veces tengo que recordarme a mi mismo que ni Jesús, ni sus discípulos actuaban así. Los Sanadores de la “Palabra de Fe” expresan con sagacidad, para conseguir Dinero, una teologia que suena piadosa, diciendo que son instrumentos del poder de Dios. ¡Que insulto tan grande! En realidad, lo que ellos hacen es convertir en sus victimas a quienes se han vuelto vulnerables por el dolor de la enfermedad, han perfeccionado el sutil arte de equilibrar la esperanza con el sentimiento de culpa, con el fin de convertir en dinero el sufrimiento de los demás. No nos equivoquemos: Eso no tiene que ver con la compasión, sino con el DINERO.

Permitame ser claro, CREO absolutamente y sin reservas EN LA SANIDAD DIVINA. Pero esos sanadores no son mas que la versión moderna de los farsantes del templo que compraban y vendían allí (Mateo 21:12-13). Mas de dos mil años después, sus métodos no han cambiado, pero su motivación sigue siendo la misma el: DINERO. Hoy en día la gente vive en una incómoda tensión entre el dogma de la ciencia, que niega la existencia de lo sobrenatural, y el fanatismo de algunos televangelistas que piden Dinero.

Cuando leo el Nuevo Testamento, encuentro que Todas las sanidades milagrosas eran inmediatas, totales, permanentes, y GRATUITAS. Aunque los sanadores modernos son fraudulentos, ambiciosos, entienda, por favor, QUE DIOS SIGUE SANANDO HOY EN DIA A LOS ENFERMOS. Para entender mejor hoy en dia la naturaleza de la sanidad Divina, consideremos las siguientes cinco leyes que se encuentran en la Biblia :

Ley No.1 Hay dos categoria de Pecado: El original y el Personal. Los teologos llaman “Pecado Original” a la desobediencia de Adan, porque fue le primer caso de pecado. Toda la pecaminosidad de la humanidad y de todos los tiempos nace con esta trágica elección Genesis 3:17-19. Cada uno de nosotros ha heredado una naturaleza enferma inclinada al mal, tanto así que no podemos resistir la tentación de pecar. En este sentido, el pecado es universal. Pero cuando, individualmente, elegimos desobedecer, el pecado se ha convertido en personal.

Ley No.2 El pecado Original trajo el sufrimiento, la enfermedad y muerte. Como resultado del pecado, la creación de Dios se convirtió enana versión distorsionada de lo que originalmente él había hecho perfecto. El Señor no creo el cuerpo humano con el propósito de que sufriera y se deteriorara. Creo al mundo para que este fuera un ambiente para la armonia y el cultivo de nuestros cuerpos, y nos creo con el propósito de que tuviéramos compañerismo íntimo con él. Pero, debido a pecado, hay algo que anda mal con todo y con todos, incluyendo nuestros cuerpos, que se volvieron susceptibles a la enfermedad y muerte.

Ley No,3 A veces la enfermedad y la muerte son el resultado directo del pecado personal. Es obvio que el uso de las drogas destruye al cuerpo, y que el sexo extramarital puede exponernos a las enfermedades, pero algunos padecimientos son permitidos por Dios con el propósito de corregirnos (1Cor.11:27-30). El Señor puede permitir, como un compasivo acto de disciplina severa, que el padecimiento físico mantenga alejada a una persona de una conducta destructiva, tanto para consigo misma como para con los demás.

Ley No.4 A veces la enfermedad y la muerte no tienen nada que ver en absoluto con el pecado. Jesús dijo en Juan 9:1-3 acerca del hombre que habia nacido ciego: “No es que este pecó, ni tampoco sus padres. Al contrario, fue para que las obras de Dios se manifestaran en él”. La ceguera del hombre era el resultado de haber nacido en un mundo deformado por el pecado. Sin embargo, Dios le dio a su padecimiento un propósito divino aun antes de crear al universo con su palabra. Nosotros somos criaturas diminutas con una vida limitada, que movemos en un vasto universo medido en eones y anos luz. Por tanto, es fácil olvidar que lo que nos sucede a nosotros no lo es todo. Somos miopes e impacientes. Queremos nuestro software funciones de inmediato, queremos nuestro café recien hecho, caliente y rápido, y queremos respuestas a nuestras preguntas cósmicas ¡ya! Pero Dios no se rige por nuestro cronograma, El tiene un plan que llevará a cabo de manera perfecta, para el mayor bien de todos y para su máxima gloria. Y aunque pueda parecer desconcertante y misterioso, todo acto de crueldad sin razón, Dios lo toma para sus divinos propósitos.

Ley No. 5 No es la voluntad de Dios que toda enfermedad sea curada. Este es, probablemente, el principio más difícil de aceptar, porque es contrario a nuestra idea de lo que debe hacer un Dios bueno. El principio es, sin duda, un rechazo a la teología de la prosperidad física y material, que se nutre de los aplausos y del DINERO que produce. En el tiempo que murio Pablo, su pluma había producido la mayor parte de escritos del Nuevo Testamento, gracias a la comunicación de la verdad de Dios por parte del Espíritu Santo al Apóstol. Además, Pablo fue le `primer responsable de la extensión del cristianismo a través del imperio romano y de la estabilidad de las iglesias que había en él. La verdad es que si hubo alguien que tuviera fe suficiente y la gracia del Señor para recibir Sanidad Divina, ese fue Pablo. Sin embargo, este hombre batalló con la enfermedad durante la mayor parte de sus años en el ministerio. Al ser atacado particularmente por un padecimiento físico, el escribió: Y Para que no me enaltezca sobremanera por la grandeza de las revelaciones, me ha sido dado un aguijón en la carne, un mensajero de Satanás, que abofetee para que no me enaltezca. En cuanto a esto, tres veces he rogado al Señor que lo quite de mí, y me ha dicho: “Bástate mi Gracia, porque mi poder se perfecciona en la tu debilidad”. Por tanto, de buena gana me gloriare mas bien en mis debilidades para que habite en mi el poder de Cristo. Por eso me complazco en las debilidades, afrentas necesidades, persecuciones, y angustias por la causa de Cristo, Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. 2Corintios 12:7-10.

Alfred Plummer, un erudito del Nuevo Testamento, dice que este aguijón: “Es una metafora muy dramática de un intenso sufrimiento físico”. El obispo Lightfoot describio a la expresió un aguijón en la carne como “una estaca metida en la carne”. Por su parte William Barclay en su libro The letters to the Corinthians escribe: Lo mas probable es que Pablo sufriera ataques crónicos de cierta fiebre virulenta que se paseaba por la costa Oriental del Mediterráneo. Nadie puede decir con certeza en que consistía la enfermedad de Pablo. Lo único que sabemos es que era muy dolorosa, oró para que Dios lo sanara. Pero, a pesar de su íntima relación con Dios, y de las grandes cosas que había hecho en el ministerio, Dios, en su sabiduría inmensurable, consideró que Pablo estaría mejor con el “aguijón” que sin él. ¿Quién podría discutirlo? Pablo fue, sin duda, un mejor predicador, un maestro más perceptivo y un escritor mas compasivo gracias a sus continuos padecimientos.

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