MENUMENU

● ¡OH, BUEN MAESTRO, DESPIERTA!

Por: Alba Lucia Martinez …Y El (Jesus) estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal, y le despertaron y le dijeron:”Maestro, ¿No tienes cuidado que perecemos? Y levantándose reprendió al viento, y le dijo al mar: Calla, enmudece. Y ceso el viento, y se hizo grande bonanza. Marcos 4:38-39

Este es uno de los pasajes bíblicos que mas me ha confortado e inspirado para orar cuando Dios me ha permitido atravesar por las tormentas de las dificultades y no solo a mi, sino a muchos cristianos en el mundo. De este pasaje se han escrito poemas, libros, himnos, oraciones, predicaciones, videos, y hasta películas. Hace unos años atrás cuando estuve en angustias, cuando todo parecía tan oscuro, cuando rugia la tempestad y sentía que se hundía la barca de mi hogar, cuando veía como los enemigos de mi hogar con todos sus secuaces querían destruir mi matrimonio, mis finanzas y arrasar con todo cuanto pudieran, pues Satanas vino para robar, matar y destruir. Asi se sintieron los discipulos y asi lo expresa el autor del himno: “La gran extension de los cielos se llena de oscuridad. ¿No ves que aqui perecemos?, ¿Puedes dormir asi? Cuando el mar agitado nos abre profundo sepulcro aqui?… Pero el Hijo de Dios, Jesucristo, aparecio para deshacer las obras del diablo.

Entendi que Jesucristo estaba en mi barca y que su silencio y aparente ausencia de mi difícil situación, solo eran porque estaba durmiendo, y en el momento en que fuera necesario, EL calmaría el caos en que se había convertido mi vida. Cuando mi barca estaba a punto de hundirse en medio del mar, por la recia tempestad, es decir, Mi hogar amenazado por la destrucción y el divorcio inminente, mis finanzas al borde del colapso total, mis hijos con problemas sicológicos y mi salud mental en peligro, sufriendo de depresión, trastorno obsesivo compulsivo, trastorno de pánico y de ansiedad, cuando parecía que mi destino seria un hospital mental o la muerte, pues no comia, no dormía y cada dia estaba mas debil….Cuando mi barca, es decir, mi vida, mi hogar, mis finanzas y mi salud estaban al limite. Entonces, mi amado Salvador Jesucristo despertó y vino en mi rescate, justo a tiempo. Si, como lo expresa el himno: “Las luchas del alma las haces cesar”. Al igual que en la película la Gran Tormenta, los rescatadores aparecen justo cuando no hay nada mas que hacer. Con la diferencia que esa es solo la escena de una película, en cambio con Jesus, el Rescate es milagroso, sobrenatural, y afecta todo, nuestro espíritu, alma y cuerpo para siempre, hasta la eternidad.

En medio de mi angustia recordaba este maravilloso pasaje bíblico y oraba diciendo: ¡Señor, tu no permitiras que mi barca se hunda! Si, en verdad tu “Calmas las iras del negro mar”, el mar que estoy atravesando del dolor y la angustia.” Entendi a los discípulos, y cuanto cuesta dejar de mirar el peligro, las olas, la oscuridad, la amenaza de los tiburones que nos quieren devorar (los enemigos de la bendición, del hogar, de las finanzas de la salud: La infidelidad, el desamor, la soledad, los celos, el divorcio, el engaño, la mentira,el temor, la contiendas, la incredulidad, la tentación sexual, las adicciones, la depresion, hechicerias, idolatrias) Este hermoso himno describe esta lucha cuando hemos tocado fondo, dice: “Pasa el pecado a torrentes sobre mi frágil ser, y perezco, perezco Maestro, ¡oh quiéreme socorrer!!”. Cuando nos enfrentamos a este tipo de amenazas(o de tiburones) sentimos verdadero pánico y nos sentimos perdidos, al igual que los discípulos, nos quejamos: “Señor, ¿no tienes cuidado de mi, no ves que me hundo, que ya no puedo mas?”. Esta es la naturaleza y tendencia humanas, y el Señor lo sabe, por eso dejo este pasaje para que lo recordemos y cuando estemos en las peores situaciones no dudemos que EL solo esta durmiendo y que nunca nos dejara, como nos lo ha prometido.

Este pasaje Biblico tambien me hizo recordar que mi abuela conocío a Jesucristo, ella tenia talento para tocar la guitarra y cantar, y uno de los himnos que siempre interpretaba era: ¡OH, BUEN MAESTRO, DESPIERTA! Cuando era niña la escuchaba cantar y me gustaba como cualquier otra canción, pero jamás pensé que algún dia entendería realmente su significado y mucho menos que viviría en medio de una tormenta de problemas y menos aun que algun dia escribiria sobre ese himno que mi abuela cantaba con todo el corazon. Tambien el Señor me ha hablado que su Palabra es fiel y se cumple, y el pasaje CREE EN EL SEÑOR JESUCRISTO Y SERAS SALVO TU Y TODA TU CASA, Se cumplió en mi abuela, ya que después de muchos años de muerta, sus hijos y sus nietos y aun sus bisnietos hemos conocido el camino del Señor. Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta, EL dijo y no hara? Hablo ¿Y no ejecutara? Recibamos estas promesa de parte de Dios: EL DIO ORDEN DE BENDECIR, EL DIO BENDICION Y NO PODRE REVOCARLA(La bendición de Dios no puede ser revocada, aunque el enemigo quiera enviarnos maldición, quiera hundirnos en el mar profundo, como Balac quien quiso maldecir al pueblo de Israel y no pudo, el enemigo esta derrotado y no puede contradecir la orden de Dios…¡SOMOS BENDECIDOS! AMEN). Numeros 23:19-20.

Comparto el Himno que ha inspirado este mensaje, con la letra podras, adorar y alabar al Señor y llenarte de Paz, porque Jesus NO DEJARA QUE TU BARCA SE HUNDA: “Y Asi la barquilla do va el Señor hundirse no puede en el mar traidor”. JESUS VA CONTIGO NO PERECERAS, Y PARA TI “EL SOL RESPLANDECERA”….Amen.

¡OH, BUEN MAESTRO, DESPIERTA! Autor: V. Mendoza ¡Oh, buen Maestro, despierta! ¡Ve, ruge la tempestad! La gran extensión de los cielos se llena de oscuridad. ¿No ves que aqui perecemos? ¿Puedes dormir asi cuando el mar agitado nos abre profundo sepulcro aqui?

Coro Los vientos, las olas oirán tu voz: “Haya paz” Calma las iras del negro mar; las luchas del alma las haces cesar, y así la barquilla do va El Señor hundirse no puede en el mar traidor. Doquier se cumple Tu voluntad: “Haya paz, haya paz” Tu voz resuene en la inmensidad: “Paz, haya paz”.

Despavorido, oh, Maestro, te busco con ansiedad. Mi alma angustiada se abate; arrecia la tempestad. Pasa el pecado a torrentes sobre mi frágil ser, y perezco, perezco Maestro, ¡oh, quiéreme socorrer!

Vino la calma, Maestro. Los vientos no rugen ya. Y sobre el cristal de las aguas el sol resplandecerá. Cristo, prolonga esta calma; no me abandones más; cruzaré los abismos contigo al puerto de eterna paz….

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