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● OREN SIN CESAR

“Oren sin cesar” 1Tesalonicenses 5:17

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“Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda” (1 Timoteo 2.8).

La oración le es tan natural y necesaria al cristiano como la respiración. Ningún cristiano puede permanecer vivo espiritualmente por mucho tiempo sin la oración, así como un hombre no puede vivir por mucho tiempo bajo el agua. El que profesa ser cristiano y no tiene una comunión íntima con Dios por medio de la oración, es cristiano sólo de nombre.

Las oraciones que Dios contesta

…. Dios contesta nuestras oraciones y que lo hace de una manera personal. La promesa de Dios es segura: “Todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis” (Mateo 21.22). La Biblia contiene muchos ejemplos de oraciones contestadas y hoy muchos de nosotros tenemos un testimonio vivo de oraciones contestadas. La única cosa que necesitamos considerar son las condiciones para que estas sean contestadas.

Podemos esperar confiadamente la respuesta a nuestras oraciones:

1. Si oramos según su voluntad

“Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye” (1 Juan 5.14). Santiago ofrece el mismo concepto, de forma negativa, cuando dice: “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” (Santiago 4.3). Mucho de lo que se llama oración no es nada más que una expresión de egoísmo o quizá elocuencia para ser escuchado por los hombres en vez de Dios.

2. Si oramos con fe

“Pida con fe, no dudando nada” (Santiago 1.6). “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis” (Mateo 21.22). Otra vez la promesa es segura sobre la condición de que la oración sea con fe, “creyendo”. “Es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11.6). Muchas oraciones son en vano porque se ofrecen sin fe en el poder de Dios.

3. Si obedecemos su voluntad

Cristo oró: “Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú” (Mateo 26.39). Esa fue una oración de sumisión y obediencia.

En Proverbios dice: “El que aparta su oído para no oír la ley, su oración también es abominable” (28.9). Dios no oye las oraciones de los que se apartan de él en desobediencia.

Muchos preguntan: ¿Acaso Dios escucha las oraciones de los pecadores? Eso depende de qué tipo de oración sea la misma. Si es una oración de arrepentimiento, Dios por supuesto que la escucha. De otra manera, sería la oración del rebelde o del hipócrita la cual Dios no escucha.

4. Si oramos con fervor

Un grupo de niños juega en el patio. Luego uno de ellos, viendo a su madre, le dice: “Mamá, tengo hambre; deme un pedazo de pan” y sigue jugando como si no hubiera dicho nada. También la madre se queda como si él no hubiera dicho nada. Quizá el niño ya no piense más en lo que pidió o, pensándolo, tendrá muy poca esperanza de recibir el pan. Por otro lado, si en realidad él tiene hambre y cree que su madre le dará el pan, si es que ella sabe que él realmente lo quiere o lo necesita, él puede llegar a pedírselo y ella se lo dará.

Esta es una ilustración de lo que pasa cuando oramos. El Padre celestial, como nuestros padres terrenales, está dispuesto a escuchar todas nuestras peticiones y darnos lo que él sabe que es bueno para nosotros. Si entregamos nuestra vida a Dios, juntamente con nuestras peticiones, y oramos con fe, creyendo que nuestras oraciones serán escuchadas y contestadas entonces él las contestará. Puede ser que él conteste inmediatamente, como Cristo lo hizo cuando la gente vino a él para suplicarle favores, o puede ser que se tenga que perseverar en la oración, como la viuda tuvo que perseverar en traer sus demandas ante el juez (Lucas 18.1–8). Nuestras oraciones deben ser constantes y con fe, sin importar si Dios contesta las mismas de inmediato o si tarda en contestarlas.

La oración es el poder que mueve la mano que gobierna al mundo. Quienquiera que viene ante Dios orando con sinceridad, fe y perseverancia toca el brazo de Aquél a quien todas las cosas le son posibles. Hay montañas de dificultades por todas partes, mas por medio del poder de Dios son movidas por la oración de fe (Mateo 17.20–21). En las cámaras secretas del corazón, donde nadie podrá impedir que nos acerquemos a Dios en oración, hay grandes fortalezas que el diablo no podrá destruir, porque “para Dios todo es posible”.

“Dulce oración, dulce oración, De toda influencia mundanal Elevas tú mi corazón Al tierno Padre celestial. ¡Oh, cuántas veces tuve en ti Auxilio en ruda tentación, Y cuántos bienes recibí Mediante ti, dulce oración!

“Dulce oración, dulce oración, Que aliento y gozo al alma das, En esta tierra de aflicción Consuelo siempre me serás. Hasta el momento en que veré Las puertas de la nueva Sion, Entonces me despediré Feliz, de ti, dulce oración.”

ORACION: Señor, cúbrenos con un manto de oracion para así buscar tu rostro cada dia. Llévanos a tu monte santo, y recreanos en tu casa de oración, asi nuestras oraciones no serán una carga pesada, una obligacion, una repeticion monótona, una rutina sin sentido. Nuestras suplicas y ayunos sean aceptos en tu altar; porque tu casa(mi corazon) será llamada Casa de Oracion para todas la naciones.Isaias 56:7 Señor, bendícenos desde Sion, el monte de Dios, ciudad santa, lugar donde Tu habitas…..Amen Lucy Martinez Cadavid

¡Que el Señor te bendiga desde el monte Sión! ¡Que veas el bienestar de Jerusalén todos los días de tu vida! Salmo128:5

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