MENUMENU

• CAMINANDO SOBRE LAS AGUAS

  Por: Ludolf Von Sachsen

En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo.Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario. Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: !Un fantasma! Y dieron voces de miedo. Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: !Tengan ánimo; yo soy, no teman! Entonces le respondió Pedro, y dijo: SEÑOR, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: !!SEÑOR, sálvame!! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: !Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento. Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios.Terminada la travesía, bajaron a tierra en Genesaret. Mateo 14:22-34

Estaban los discipulos rodeados de las tinieblas de una noche de profunda osucuridad, ausentes del Maestro Divino, aunque por momentos le esperaban. No estaban solos los Discipulos de Jesus pues la Obediencia los habia obligado a separarse de EL, la Obediencia los habia hecho entrar en la barca, pero la Obediencia No quedará sin recompensa.  Era tan cruel y violenta la tempestad, que al principio de la cuarta vigilia, es decir, de la vigilia matutina, por lo cual se deduce, que casi toda la noche habian estado en peligro, cuando el Salvador bajó a socorrerles. Lo que nos enseña, que si el SEÑOR posterga o dilata la ayuda a los atribulados, se compadece al fin de ellos, los consuela y conforta. Nos enseña que el SEÑOR  permitió un peligro tan largo para enseñarles a ser Pacientes, persuadiéndose que si bien es el Señor bondadoso y misericordioso no envia  las ayudas al principio, sino al fin de las tribulaciones, para que nos ejercitemos en la Paciencia. El SEÑOR te prueba pero no te abandona. Podrá tardar, pero espérale con fé, que quien con fé en EL espera no será confundido jamás.

Y dieron voces de miedo. Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: !Tengan ánimo; Yo soy, no teman!  EL Señor benigno y misericordioso no quiso dilatar por mas tiempo su consuelo, que no sucediera que por el panico se acabaran de confundir. Vió el SEÑOR  que le invocaban con fé y con verdad; y no quiso defraudar sus esperanzas porque escrito está: Cercano está el SEÑOR a todos los que lo invocan, a todos los que lo invocan de veras. Cumplirá el deseo de los que lo temen;oirá asimismo el clamor de ellos y los salvará. El SEÑOR defiende los que le aman; pero destruirá a todos los malvados.Salmo 145:18-20 Por esto les habló, sus palabras fueron todas de alegria y consuelo:  Tengan fé, yo soy, no teman; es lo mismo que si les hubiera dicho: “Tengan fé que serán libres de la tribulacion que tanto los agita y conmueve. Yo soy el Libertador, no un fantasma, el que da consuelo, da la paz, da la luz, no el de la afliccion, del terror, y de las tinieblas. No teman porque soy el que puedo y quiero liberarlos de este tan grande e inminente peligro.” No dijo quien era, porque conociendo  la voz de Jesus, los Discipulos sabrían que era el Maestro, además para que entendieran que era el mismo que en otro tiempo habia dicho a Moisés:—Yo SOY el que SOY. Dile esto al pueblo de Israel: “Yo Soy me ha enviado a ustedes”.Exodo 3:14 No conocian la Persona del SEÑOR a causa de las tinieblas. Cuando habló, le conocieron por su voz, y se desvaneció todo el temor que tenian.

Cuando los espiritus malignos se empeñan y afanan en derribarnos por el temor; escuchemos la voz de CRISTO que nos dice: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. Isaias 41:10 Yo siempre estoy presente, como Dios permanezco, nunca paso de largo. No pierdas jamás la fé que tienes en Mi, por los falsos terrores que el adversario te puede infundir.”

Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Al oir Pedro estas palabras, obedeció y se arrojó  al mar. Caminó sin pensar en otra cosa que en llegar al Salvador. Nada teme, y no se hunde. Feliz movimiento aquel que hace que por el desprecio y renuncia de lo pasajero, caminen los hombres sobre las aguas de la mundana prosperidad; pero mas feliz el objetivo por el cual caminan, que es JESUCRISTO EL SALVADOR de las almas. Tan grande era el deseo que tenia Pedro de unirse con Jesucristo, que no quiso esperar a que la barca le alcanzara, queria salir a su encuentro sobre las aguas, olvidándose del peligro que en ellas podia tener.  Sabia que Jesús todo lo podia, que no se le ocultaba, que era tan poderoso en el mar como en la tierra, en esto se descubrió un milagro mayor, pues no solo Cristo andaba sobre las aguas por el poder de su Divinidad, sino que Pedro tambien caminaba sobre ellas hácia el Salvador por el mismo poder. Sobrevino entretanto un viento impetuoso, Pedro perdió el ánimo sobrecogido de terror, por cuya falta de confianza, se vió repentinamente privado del apoyo que le sostenia. Se abre desde luego el mar bajo sus pies; siente que va sumergirse pero al menos no se olvida que está cerca de su Amado Maestro, dice: Sálvame, SEÑOR, que estoy perdido. Le amaba mucho Jesus y no queria dejarle perecer, extendió su mano omnipotente salvadora, sosteniéndolo, dijo: Hombre de poca fé ¿porqué has dudado? Ardia la fé en su corazon, pero la debilidad humana le hizo ver el viento fuerte e impetuoso. El SEÑOR, que le hacia caminar sobre las aguas para darle conocer su omnipotencia divina, permitió que se hundiese para que no se olvidara de su propia debilidad, y así caminara sobre las aguas no se creyera igual a Dios y  se llenara de soberbia. Es entregado por un poco de tiempo a la tentacion y a la prueba para que así se aumente y crezca su fé por la oracion, y reconozca que solo por el poder del SEÑOR puede ser librado. No debió temer cualquiera que fuera el viento que sobreviniera, puesto que veia que la Obediencia al precepto de Jesus, era la que le daba agilidad, y consolidaba la fluidez de las aguas bajo sus pies. Nada hubiera podido dañarle un viento contrario por mas impetuoso que hubiese sido, si su fé hubiera sido firme.

Condujo Jesus a Pedro a la barca, entró en ella con EL, tan pronto como estuvieron dentro, cesó el viento, se acabó la tormenta, con lo que demostró el SEÑOR una vez más, que era tan dueño de los vientos como de los mares. Un nuevo pavor y espanto causó esto en los Discípulos de Jesus, los que al parecer no quedaron del todo asegurados, hasta que poco a poco se fueron recobrando los animos, porque este nuevo milagro los admiró de modo que estaban como fuera de sí mismos. Ya no pensaban en la multiplicacion de los panes, por lo menos no les parecia cosa tan grande en comparacion de esto, por lo cual, admirados todos ellos y con un respeto extraordinario le adoraron con profunda veneración diciéndole: Tú SEÑOR, eres verdaderamente EL Hijo de Dios. Se turbaron los Apóstoles que habian quedado en el barco no solo porque oian ya de cerca la voz de Jesus, sino porque le veian en su compañia; creian ser reprendidos por no haber seguido a Pedro caminando sobre las aguas para ir a buscarle en el mar, pero esta turbacion carecia de fundamento por parte de Aquel que era la suprema bondad,  porque siempre recibe con infinito amor a quien a EL acude, sea el tiempo y la hora que sea.  Solamente debe cofundirse y atemorizarse el que No escucha ni da lugar a la verdad, ni permite que penetre en su corazón. JESUCRISTO verdad eterna, con su presencia y palabra ahuyenta el temor y crea la confianza. Los humildes conocen y distinguen perfectamente la palabra amorosa de Aquel que es su único consuelo y esperanza, en medio de las densas tinieblas de una horrible tentacion. Su presencia serena todas las borrascas, y disipa los vientos de las mas espantosas tribulaciones.

Se presenta CRISTO en el corazon por la fé, por la esperanza, y por el amor; no hay, ni puede haber sólida y verdadera paz si no estriba en este indestructible cimiento: CRISTO. Prestando especial atención el creyente, que cuando menos se piensa y cuando se cree que se está mas expuesto y a punto de perecer, entonces, le visita el SEÑOR con su Gracia, calmando visible y milagrosamente los fuertes embates que la contrastaban.

Asi muchas veces leemos que la barquilla de los Discipulos fue azotada por las olas y los vientos, pero Nunca fue sumergida; porque siempre Dios asiste a los suyos en la tribulacion, en cumplimiento de sus promesas, así pues, aunque la tormenta arrecie, Nunca te creas abandonado; y siempre acuérdate que está escrito: Me invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia; Salmo 91:15  Bueno, es pues para mi oh Dios SEÑOR mio, que sea atribulado con tal que Tú estes conmigo, mas apetecible y gloriosa es la tribulacion, que vivir sin Ti, gloriarse sin Ti, y reinar sin Ti.

Tan pronto como se llega a CRISTO con Amor y Fe, se experimentan los efectos de su bondad. Una vez se reunió con sus Apóstoles, habiendo cesado el viento contrario, quedó el mar enteramente tranquilo e hicieron su camino con tanta ligereza, que les compensó los trabajos de toda la noche, JESUS no se habia desaparecido para ellos, y su constancia les produjo el gran consuelo del cual gozaron. Asi que, aunque los creyentes fieles, en el tiempo de la tentacion se imaginen cada momento perdidos, y cerca de perecer en medio de la tempestad y de la prueba, vendrá la serenidad entretanto el SEÑOR este presente, aunque al “parecer escondido”, o como el salmista David preguntando: ¿Hasta cuándo, oh Señor? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás de mí tu rostro? ¿Hasta cuándo he de tomar consejo en mi alma, teniendo pesar en mi corazón todo el día? ¿Hasta cuándo mi enemigo se enaltecerá sobre mí? Salmo 13:1-2  EL  SEÑOR se dejará ver, y sabremos que jamás se ha ido por sus caminos, con mas rapidez, con mas seguridad, y con mas gozo….

Tres milagros seguidos se obraron en este pasaje:  1.- El caminar sobre las aguas, 2.-  El calmar repentinamente la tempestad; 3.- El llegar pronto al puerto donde se dirigian. Aunque muy distantes de él, sin mucho trabajo guiados por JESUS avazaron los Apóstoles y en poco tiempo llegaron a tierra sobre la costa oriental de Genesaret, a cierta distancia de Capernaum, para que aprendamos, que los que fielmente siguen a CRISTO, aplastan la soberbia del mundo, pisan las olas de las tribulaciones, y llegan con prontitud a la tierra de los vivientes. El mundo es como el mar; el viento fuerte y las olas embravecidas, son los apetitos de la carne, las codicias y los deseos de cada uno. Si amas a Dios, caminas sobre el mar y bajo tus pies está la soberbia, la arrogancia y los deseos de este siglo. Si amas al mundo, él te absorberá porque acostumbra tragarse a los que le aman, no los salva,  ni los conduce a puerto seguro. Si tu corazón fluctúa, y está a punto de naufragar por el deseo, invoca la Divinidad de Cristo. Aprende a pisar y a hollar el mundo, aferrándote de la fé de Cristo, porque si tu pie no está firme, si titubeas, si no superas la fuerza de los vientos, y te hundes sin remedio, Di: SEÑOR, librame que perezco. Pues solo te librará de la muerte, del pecado y  de la carne, Aquel que por ti murió en carne. Asi que, No es de admirar, si subiendo Cristo a la barca cesa de repente el viento, pues en cualquier corazón que entra JESÚS con su gracia y  con su amor, al instante se dominan y callan Todas las pasiones, se controlan todos los vicios y deseos del alma, se disipan las sugestiones de los espiritus malignos, ya que por CRISTO pasamos del golfo de la borrasca, a la playa de la serenidad, y llegamos al puerto anhelado con seguridad….

ORACIÓN: Misericordioso Dios y SEÑOR mio, JESUCRISTO: Dignate por tu gran bondad subir en el débil barco de mi corazón, calmar los vientos impetuosos de la soberbia, las enbravecidas olas de los vicios del alma, y de los deseos pecaminosos que lo agitan y conmueven; no sea que alguno de ellos me haga flaquear en la fé, me hunda y me  pierda para siempre. Dame consejo en medio de las confusiones de mi espiritu, ayuda en las persecuciones, consuelo en las tribulaciones, fortaleza en las adversidades y en toda tentación tu fuerza y poder para resistir. Librame de las tempestades del agitado mar de este mundo, condúceme a la tranquilidad y calma de la playa, concédeme la paz interior  que sabes que necesito ahora, y después la gloria eterna en la que para siempre te alabe…. Amen.

 

Trackback from your site.

admin

This information box about the author only appears if the author has biographical information. Otherwise there is not author box shown. Follow YOOtheme on Twitter or read the blog.

Leave a comment

Si tienes algún comentario o necesitas consejería, escríbenos a través de nuestro correo electrónico

INFO@MINISTERIORESTITUCION.ORG

Translate »