MENUMENU

● EN EL DÍA EN QUE TEMO, YO EN TI CONFIÓ

SALMO 56:3 David no se jactaba, no era un fanfarrón; no dice que nunca tenía miedo; no es un estoico que no teme nada y al cual falta ternura. La inteligencia de David le impedía adoptar una actitud de indiferencia o ignorancia; se daba cuenta del peligro y tenía miedo. Somos hombres, y por tanto podemos ser derribados;somos débiles, y por tanto incapaces de impedirlo; somos pecadores, y por tanto lo merecemos, y por estas razones tenemos miedo.Pero la condición de la mente del Salmista era compleja, pues el temor no invadía toda su mente, porque añade:”Yo en Ti confío.” Es posible, pues, que el temor y la fe ocuparan la mente en el mismo momento. Somos seres extraños, y nuestra experiencia en la vida divina es todavía más extraña. Con frecuencia nos hallamos en un crepúsculo en que la luz y las tinieblas están presentes las dos y es difícil decir cuál de las dos predomina. Es un temor bendito el que nos lleva a la confianza. El temor no regenerado aleja de Dios; el temor con la gracia lleva a El. Si temo al hombre, me basta con confiar en Dios, y tengo el mejor antídoto.Charles Spurgeon.

No hay nada como la fe para ayudar en el momento de la necesidad; la Fe disuelve las dudas como el sol la niebla. Y para que no vaciles, recuerda que el momento para creer es siempre. Hay momentos en que algunas gracias no son usadas, pero no hay un solo momento en que podamos decir esto de la fe. Por lo tanto, la fe debe ser ejercida en toda ocasión.La fe es el ojo, es la boca, es la mano, y uno de ellos por lo menos es usado durante todo el día. La fe es ver, recibir, obrar, comer; y un cristiano debe ver, o recibir, u obrar, o alimentarse todo el día. Que llueva, que truene o relampaguee, el cristiano debe seguir creyendo. «En el momento» -dijo el salmista- «en que tema, confiaré en Ti.» John Bunyan

Una chispa divina puede vivir en el humo de las dudas sin que se levante en forma de llama.Cuando hay gracia en el fondo de la duda, habrá dependencia en Cristo y súplicas vivas a EL. La fe de Pedro vacila cuando empieza a hundirse, pero echa una mirada y llama a su Salvador,reconociendo su suficiencia (Mateo 14:30): «Señor, sálvame.»Stephen Charnock

Es una buena máxima con la que entrar en un mundo de peligro; una buena máxima para entrar en el mar; una buena máxima en la tormenta; una buena máxima cuando estamos en peligro en tierra; una buena máxima cuando estamos enfermos; una buena máxima cuando pensamos en la muerte y el juicio. «En el día en que tengo miedo, yo en Ti confío.» Albert Barnes

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