{"id":375,"date":"2016-05-06T13:48:14","date_gmt":"2016-05-06T13:48:14","guid":{"rendered":"http:\/\/192.155.192.186\/~minister\/?p=375"},"modified":"2019-10-28T08:46:15","modified_gmt":"2019-10-28T13:46:15","slug":"que-es-lo-que-mueve-la-mano-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ministeriorestitucion.org\/?p=375","title":{"rendered":"\u25cf SAMUEL EL HIJO DE LA ORACI\u00d3N"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><span class=\"Estilo125\">Por:Edward Bounds\n<\/span>\n\n<p class=\"Estilo125\" align=\"justify\"><\/p>\n<p class=\"Estilo125\" align=\"justify\">Jer\u00f3nimo, uno de los padres romanos de la Iglesia, dej\u00f3 de lado sus varios compromisos y se dedic\u00f3 a cumplir el llamado de Dios; esto es, traducir las Sagradas Escrituras. Su congregaci\u00f3n era m\u00e1s grande que muchas de las de nuestros d\u00edas, pero \u00e9l dijo a su gente: &#8220;Ahora es menester que las Escrituras sean traducidas; deben buscar ustedes otro ministro. Yo estoy comprometido en esta labor y no volver\u00e9 hasta que la haya acabado&#8221;. Entonces se fue fuera de la ciudad y trabaj\u00f3 hasta que termin\u00f3 la Vulgata Latina, la cual permanecer\u00e1 en tanto el mundo permanezca. De modo que nosotros tambi\u00e9n debemos decir a nuestros amigos: &#8220;Debo alejarme para buscar a Dios y orar&#8221;. Y aunque no escribamos &#8220;vulgatas latinas&#8221;, nuestro trabajo tendr\u00e1 car\u00e1cter de inmortal. \u00a1Dad gloria a Dios! C.H.Spurgeon<\/p>\n<p class=\"Estilo125\" align=\"justify\"><\/p>\nYa hemos estudiado c\u00f3mo Samuel fue concebido y tra\u00eddo a este mundo por la oraci\u00f3n importuna de su madre. Ana era una mujer de oraci\u00f3n, cuyo coraz\u00f3n estaba lleno del deseo ferviente de tener un hijo. Su oraci\u00f3n, al igual que aquella oraci\u00f3n nocturna de Jacob, estuvo acompa\u00f1ada de un solemne voto: &#8220;&#8230; yo lo dedicar\u00e9 a Jehov\u00e1 todos los d\u00edas de su vida&#8221; (1 S. 1:11). Y en respeto y cumplimiento a ese voto, esta madre puso a su hijo en contacto directo con el ministro del santuario y bajo la influencia de la casa de oraci\u00f3n. No hay, pues, de qu\u00e9 asombrarse, cuando leemos que este ni\u00f1o se convirti\u00f3 en un hombre de oraci\u00f3n: un ambiente tal siempre contribuir\u00e1 a fijar la imagen de una vida santa y consagrada en la mente infantil, moldeando a la vez su car\u00e1cter y determinando su destino. S\u00ed, Samuel estaba en un sitio favorable para o\u00edr a Dios cuando le hablara. Gracias a ello, result\u00f3 muy natural que, al o\u00edr el tercer llamado del Cielo y ser instruido por EHen cuanto a reconocer la voz de Dios, este ni\u00f1o respondiera tan prontamente: &#8220;Habla, porque tu siervo oye&#8221; (1 S. 3:10). Si hubiera nacido de una madre diferente y hubiese sido colocado en un medio distinto y con otras influencias, j posiblemente Samuel no hubiera demostrado tanta obediencia y sumisi\u00f3n, la cual le llev\u00f3 a rendir toda su vida a Dios. Y es que una madre sin esa piedad y fidelidad y un hogar sin esa santidad nunca hubieran podido educar a un ni\u00f1o como Samuel&#8230; Si nacieran m\u00e1s ni\u00f1os de madres que oran, y fuesen criados en un ambiente santo y en contacto con la casa de Dios y con hombres y mujeres de oraci\u00f3n, el resultado ser\u00edan j\u00f3venes dispuestos y preparados para o\u00edr el llamado divino y responder prontamente a \u00e9l, consagrando sus vidas. \u00bfDeseamos tener hombres de oraci\u00f3n en nuestras iglesias? Entonces, debemos tener madres que sepan orar, hogares donde la oraci\u00f3n sea un ejercicio y una disciplina constante y ambientes que impregnen la mente de los ni\u00f1os en este santo ejercicio. Porque los l\u00edderes como Samuel vienen de madres y de hogares donde se consagra tiempo y se da importancia a la oraci\u00f3n. Durante muchos a\u00f1os, Israel estuvo bajo el yugo de los filisteos y el arca en casa de Abinadab, cuyo hijo, Eleazar, fue se\u00f1alado para mantener este sagrado testimonio de Dios. La gente hab\u00eda ca\u00eddo en idolatr\u00eda y Samuel estaba perturbado a causa de la condici\u00f3n religiosa de la naci\u00f3n. El arca estaba ausente, y el pueblo daba sus espaldas a Dios. Por eso, haciendo un urgente llamado para que abandonaran sus \u00eddolos, Samuel les exhort\u00f3 a que se prepararan y dispusieran sus corazones para servir a Dios, prometi\u00e9ndoles que \u00c9l les liberar\u00eda de manos de los filisteos. Su predicaci\u00f3n ante el pueblo, aunque sencilla, les caus\u00f3 una profunda impresi\u00f3n y trajo frutos muy positivos: &#8220;Entonces los hijos de Israel quitaron a los Baales y a Astarot, y sirvieron s\u00f3lo a Jehov\u00e1&#8221; (1 S. 7:4). Pero esto no era suficiente: la oraci\u00f3n deb\u00eda ir acompa\u00f1ada de una reforma. De modo que Samuel, fiel a sus convicciones acerca de la oraci\u00f3n, le dijo al pueblo: &#8220;Reunid a todo Israel en Mizpa, y yo orar\u00e9 por vosotros a Jehov\u00e1&#8221; (1 S. 7:5). Mientras Samuel estaba ofreciendo oraci\u00f3n por estos malvados israelitas, los filisteos se acercaron en lucha contra la naci\u00f3n; pero el Se\u00f1or intervino en el momenLos l\u00edderes como Samuel vienen de madres y de hogares donde se consagra tiempo y se da importancia a la oraci\u00f3n. 530 Hombres de oraci\u00f3n Samuel, el hijo de oraci\u00f3n 531 El verdadero avivamiento debe comenzar en el hogar. to cr\u00edtico y derrot\u00f3 por completo a estos enemigos de Israel: &#8220;Y aconteci\u00f3 que mientras Samuel sacrificaba el holocausto, los filisteos llegaron para pelear con los hijos de Israel. Mas Jehov\u00e1 tron\u00f3 aquel d\u00eda con gran estruendo sobre los filisteos, y los atemoriz\u00f3 y fueron vencidos delante de Israel&#8221; (1 S. 7:10). Afortunadamente, la naci\u00f3n contaba con un hombre que sab\u00eda c\u00f3mo y cu\u00e1ndo orar y tener influencia sobre Dios. Pero la oraci\u00f3n de Samuel no acab\u00f3 aqu\u00ed: \u00e9l juzg\u00f3 a Israel todos los d\u00edas de su vida, y de a\u00f1o en a\u00f1o tuvo ocasi\u00f3n de ir en circuito a Bethel, Gilgal y Mizpa. Luego volvi\u00f3 a su hogar en Rama, donde resid\u00eda, &#8220;y edific\u00f3 all\u00ed un altar a Jehov\u00e1&#8221;. He aqu\u00ed un altar de sacrificio y a su vez de oraci\u00f3n. Aunque \u00e9ste era un lugar para el beneficio de la comunidad donde viv\u00eda, no debemos pasar por alto que tambi\u00e9n debi\u00f3 de haber sido un altar familiar, un sitio donde se ofrec\u00eda el sacrificio por el pecado y donde al mismo tiempo su casa se reun\u00eda para la adoraci\u00f3n, la alabanza y la oraci\u00f3n. Su hogar era, pues, un sitio diferente, donde el padre y la madre invocaban el Nombre del Se\u00f1or, separando su casa de los hogares id\u00f3latras y mundanos que le rodeaban. He aqu\u00ed un ejemplo de un verdadero hogar religioso. \u00a1Bendito aquel hogar que tiene un altar de oraci\u00f3n, donde a diario se elevan acciones de gracias al Cielo y se reciben los favores y las misericordias de Dios! Pero adem\u00e1s de ser un sumo sacerdote consagrado a la oraci\u00f3n, un l\u00edder y un maestro, Samuel era un padre sabio. Y cualquiera que conozca y est\u00e9 consciente de la situaci\u00f3n moral y espiritual de nuestros d\u00edas sabr\u00e1 cu\u00e1nta necesidad tenemos de padres y madres consagrados a la oraci\u00f3n. De hecho, es por ausencia de ellos que comienza el decaimiento de la vida religiosa de la familia y luego de toda la comunidad. El verdadero avivamiento debe comenzar en el hogar. Siguiendo con la historia, \u00e9sta nos dice que la naci\u00f3n de Israel lleg\u00f3 a un punto de verdadera crisis: la gente deseaba un Reino con un rey humano, y no quer\u00eda aceptar a Dios como su rey, como siempre antes lo hab\u00eda sido. As\u00ed que vinieron a Samuel con osad\u00eda y le dijeron: &#8221; &#8230; constit\u00fayenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones&#8221; (1 S. 8:5). Esto desagrad\u00f3 a este hombre de Dios, quien era celoso del Nombre y el honor de su Se\u00f1or. \u00bfQui\u00e9n no hubiese sido sorprendido y a su vez disgustado ante semejante petici\u00f3n? Sin embargo, el Se\u00f1or vino a \u00e9l con palabras reconfortantes, dici\u00e9ndole que no hab\u00edan rechazado a hombre, sino a Dios &#8230; &#8220;Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a M\u00ed me han desechado, para que no reine sobre ellos&#8221; (1 S. 8:7). No obstante, Dios deb\u00eda mostrar de forma definitiva su disgusto por lo que el pueblo hab\u00eda solicitado, aun cuando hubiese accedido a su petici\u00f3n. Pues era necesario que aprendieran que el Se\u00f1or todav\u00eda exist\u00eda y que trataba con su pueblo de la manera que \u00c9l quer\u00eda. Las oraciones de Samuel contribuyeron entonces para que una vez m\u00e1s se llevaran a cabo los prop\u00f3sitos de Dios. Samuel, pues, reuni\u00f3 a la gente y les advirti\u00f3 acerca de lo que el Se\u00f1or har\u00eda delante de sus ojos. Entonces invoc\u00f3 a Dios, quien en respuesta envi\u00f3 una tremenda tormenta de truenos y lluvia que aterr\u00f3 a todo el pueblo, y les hizo saber su gran pecado al pedir un rey humano. Tan asustados estaban todos, que llamaron a Samuel para que orara por ellos y les salvara de lo que parec\u00eda ser la destrucci\u00f3n total. Y Samuel or\u00f3 y Dios le respondi\u00f3, haciendo cesar los truenos y la lluvia. Otro incidente en la vida de Samuel, referente a la oraci\u00f3n se relaciona con el rey Sa\u00fal. \u00c9ste ten\u00eda la orden de destruir a todos los amalecitas con todas sus posesiones. Pero Sa\u00fal, desobedeciendo las instrucciones divinas, perdon\u00f3 la vida al rey Agag y tambi\u00e9n preserv\u00f3 lo mejor del ganado, argumentando que el pueblo as\u00ed lo hab\u00eda querido. Dios dio entonces a Samuel el siguiente mensaje: &#8220;Me pesa haber puesto por rey a Sa\u00fal, porque se ha vuelto de en pos de m\u00ed, y no ha cumplido mis Palabras&#8221; (1 S. 15:11). Y dice el mismo vers\u00edculo que &#8220;se apesadumbr\u00f3 Samuel, y clam\u00f3 a Jehov\u00e1 toda aquella noche&#8221;. Una declaraci\u00f3n tal era suficiente para producir honda pena en el alma de un hombre como Samuel, quien amaba a su naci\u00f3n y era sincero para con Dios -la tristeza del alma sobre los males que sufre la Iglesia siempre llevar\u00e1 a los hombres de Dios a caer sobre sus rodillas-: el asunto era demasiado serio para que no interviniese de inmediato la Debemos orar por los asuntos de gobierno de nuestras naciones. La Escritura nos ordena llevar a los l\u00edderes que rigen nuestros pa\u00edses delante de la presencia de la Providencia. As\u00ed se cometer\u00edan muchos menos errores e injusticias de parte de pol\u00edticos, presidentes, reyes y gobernadores. 532 Hombres de oraci\u00f3n Daniel, el cautivo que oraba 533 9 oraci\u00f3n. Tan turbada estaba el alma de Samuel, que or\u00f3 toda la noche por ello. No pod\u00eda cerrar sus ojos indiferente y dejarlo pasar sin hablar con Dios sobre ello, pues todo el futuro y el bienestar de Israel estaba pendiente como de una cuerda floja. \u00a1Cu\u00e1nto m\u00e1s no se entregar\u00eda ahora a la oraci\u00f3n, cuando estaba a punto de producirse una total revoluci\u00f3n en la forma de gobierno de un rey humano -no solicitado por Dios, sino por los hombres-, que se hab\u00eda interpuesto en la voluntad divina para complacer al ingrato pueblo de Israel! Debemos orar por los asuntos de gobierno de nuestras naciones. La Escritura nos ordena llevar a los l\u00edderes que rigen nuestros pa\u00edses delante de la presencia de la Providencia. As\u00ed se cometer\u00edan muchos menos errores e injusticias de parte de pol\u00edticos, presidentes, reyes y gobernadores.\n<p class=\"Estilo125\" align=\"justify\"><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por:Edward Bounds Jer\u00f3nimo, uno de los padres romanos de la Iglesia, dej\u00f3 de lado sus varios compromisos y se dedic\u00f3 a cumplir el llamado de Dios; esto es, traducir las Sagradas Escrituras. 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