TESTIMONIOS SOBRE EL DIVORCIO

 

TESTIMONIO DE MARLEN MARTÍNEZ

Dios les bendiga amados hermanos y hermanas que conforman el Grupo de Restauración de Hogares, quiero compartir con cuantos accedan a este sitio, al cual estamos apoyando en oración, ayuno y con lo que el Señor coloca en nuestros corazones para compartir con ustedes que pueda serles de Bendición.

Mientras oraba ante el Señor Jesucristo, él puso en mi corazón y creo circunstancias para comunicarme con dos mujeres que han pasado por situaciones similares a las que ustedes están viviendo. Fue así como le solicite a Gloria Moreno de República Dominicana, después de leer un correo que me envío, en el que me comentaba todo lo que había aprendido de su situación y me pedía que hiciéramos oración para que Dios detenga la proliferación de divorcios en el mundo. Sentí de parte de Dios solicitarle que escribiera esas experiencias y lo que había aprendido. Asimismo solicite a Marlen Martínez de Colombia, que escribiera su testimonio para compartirlo con ustedes. Deseo aclarar que estas dos mujeres no se conocen y cuando ustedes lean estos testimonios en algunas partes de sus respectivas narraciones, ambas coinciden como si se hubieran puesto de acuerdo. Doy fe y delante de Dios a quien sirvo, a quien estoy consagrada y a quien rendiré cuentas de mis actos, que no se pusieron de acuerdo, es el Espíritu Santo de Dios quien las ha puesto de acuerdo. He estado orando por estos testimonios para que ustedes sean bendecidos al leerlos y puedan ver su situación desde otra perspectiva, desde la perspectiva de Cristo.

En el amor de Jesucristo, su servidora y hermana,

Lucy Martínez.

Mi nombre es Marlén Martínez, de nacionalidad colombiana y para la gloria del Señor una de las intercesoras del Ministerio Internacional de Restauración Cristo Vive . Deseo compartir este testimonio y confío en Dios que sirva de ejemplo a quienes están divorciados y están pasando por un proceso o situación similar a la que describo en este testimonio, asimismo es mi deseo, para que sea una voz de advertencia, prevención y corrección, para quienes están pensando en el divorcio como una alternativa o como una solución a sus problemas de matrimonio.

Hace diez (10) años aproximadamente comencé un largo proceso de prueba durante el cual el Señor quería enseñarme muchas cosas, entré en una dura prueba, un desierto largo donde ÉL me mostraría el propósito que tenía conmigo, pues no quería que yo siguiera en mis errores como: Orgullo, resentimientos y falta de perdón y muchas cosas más que me separaban del amor de Dios y que no me dejaban ver la Gloria del Señor en varias áreas de mi vida, en mi hogar y con mi esposo.

Un día cualquiera llegó mi esposo al hogar diciendo que por fin había encontrado la mujer de su vida, después de diecisiete (17) años de matrimonio y tres hijos producto de esta relación. Entré en angustia, dolor, tristeza, recibí humillaciones, desprecios y maltratos sicológicos, enfrentando la difícil situación de un divorcio, el cual yo aconsejo que nunca firmen, ni lo acepten pues entendí que es un espíritu que viene destruyendo muchos hogares. Así que si tienes planes de divorcio, ¡¡detente!! Créele a Dios y piensa muy bien antes de tomar esta decisión que tantas consecuencias trae a tu vida y a tus hijos.

Una vez firme el divorcio, entré en una depresión profunda por un periodo de dos años aproximadamente, tiempo en el cual lo único que hacía era llorar, me sentía sola y abandonada, todo el día meditaba en mi situación sin poder pensar en nada mas, sentía que mi vida ya no tenia sentido, me creía fracasada, de hecho, sentía como si tuviera un letrero en mi frente que me identificaba como tal: LA FRACASADA y esto me atormentaba; me venía demasiada tristeza, sentía que mi corazón se partía en pedacitos. Los días eran largos y las noches eran eternas, los días importantes como festivos y días de la madre, Navidades y finales de año eran un tormento para mí, hasta llegué a desear la muerte, tenía pensamientos de suicidio, sufría mucho y le decía al Señor que mi vida ya no tenía sentido, que me llevara, que no amaneciera para mi, quería dormir y no volver a despertar; No me congregaba en una iglesia porque no salía de mi casa y así pasaron dos años, a pesar de todo esto también sabía y tenía muy claro que Jesucristo el Señor era el único que me podía levantar, ese Dios maravilloso que nunca nos falla. El Salmo 6:6-9 describe muy bien lo que viví: Me he consumido a fuerza de gemir, todas las noches inundo de llanto mi lecho, riego mi cama con mis lágrimas. Mis ojos están gastados de llorar, se han envejecido a causa de todos mis angustiadores. Apártense de mi todos los hacedores de iniquidad, porque el Señor ha oído mi ruego, ha recibido el Señor mi oración.

Un día me levanté, me postré delante del Señor y llorando le dije: “Señor y Dios mío ten misericordia de mi porque se acaban mis fuerzas y Tu no nos das más de lo que podemos resistir, no me sueltes de Tu mano, si tu me sueltas Señor me aferraré de tu manto, pero no me sueltes porque yo en ti confío, al igual que la mujer que tenía flujo de sangre creyó que sin tan solo tocara el borde de tu manto sería sanada, (Marcos 5:27), así tu sanarás las heridas de mi corazón y me libraras. Ten misericordia de mí, te pido que me perdones y me levantes”. El Señor oyó mi clamor y me perdonó y me levantó, ese día, leí el Salmo 32 (Te invito a leerlo) con lágrimas en mis ojos y sentí la respuesta del Señor. Comencé a congregarme en una Iglesia y en una vigilia el Señor me habló a través de la pastora y me dijo: “He escuchado tus oraciones, siempre sentiste que yo estaba lejos, pero estaba cerca de ti y escuchaba tu clamor, cuando llorabas y cuando te postrabas delante de mi presencia con un corazón contrito y humillado, Salmo 51. Verás un nuevo amanecer, amanecerá y veras resplandecer el sol en tu vida, Yo soy la Luz , soy el Camino, la Verdad y la Vida ”. Me sentí muy feliz y lloraba no de tristeza por causa de la depresión, sino de alegría pues comenzaba a ver la luz y a tener la confianza y la seguridad que pronto saldría de esta larga prueba.

Entendí en este desierto por el cual pasé durante casi siete (7) años que hay que amar a Dios con todo el corazón y con toda el alma, que Él debe ser el primero en mi vida, que debo buscarlo con amor y sinceridad, pues Él conoce nuestro corazón y sabe cuando lo buscamos sinceramente, debemos apartarnos del pecado y de todo aquello que a Dios no le agrada. Cuando levantamos nuestras manos limpias, Dios escucha, oye nuestro clamor y nos responde, ¡Aleluya! Dios quiere nuestro corazón, que lo amemos y lo adoremos por lo que El es, no por lo que nos da, Dios quiere que seamos agradecidos. El Señor es real, cuando cruzamos desiertos y pruebas nos enseña a ver su gloria y nos da la victoria.

Durante esta dura prueba entendí los errores que cometí como esposa, y que me llevaron al divorcio, comprendí muy bien lo que dice el Salmo 19:12-14 ¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. Preserva también a tu siervo de las soberbias que no se enseñoreen de mí. Entonces seré íntegro y estaré libre de gran rebelión. Esos errores como los Traumas de mi niñez, entre ellos el Maltrato con palabras que recibí de parte de mi mamá, me afectó mucho y me llevó a la intolerancia con mi esposo, siempre estaba a la defensiva, lo que no me permitió dar, ni recibir amor, la soberbia y el orgullo, los celos, falta de comprensión, frustraciones, resentimientos, falta de perdón y de amor, la incomprensión sexual, desacuerdo en la intimidad, es decir no aplique a mi vida sexual lo que dice 1ª. Corintios 7:5 NVI No se nieguen el uno al otro, a no ser de común acuerdo, y sólo por un tiempo, para dedicarse a la oración. No tarden en volver a unirse nuevamente, de lo contrario pueden caer en tentación . Aunque me sentía culpable por todos estos errores, el amor de Jesucristo y su poder perdonador me hizo libre de toda culpabilidad.

También aprendí durante este largo desierto a esperar en Dios, entonces se hizo realidad en mi vida la palabra de Dios, que dice que la prueba produce paciencia y el Salmo 40:1-3 Pacientemente esperé al Señor, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación y del lodo cenagoso, puso mis pies sobre peña y enderezo mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos y temerán y confiarán en el Señor.

Hace tres años (después de siete de prueba) empecé a ver la Luz y el sol resplandeciente en mi vida como Dios me lo había dicho y cuando yo menos lo esperaba, comencé a ver la gloria de Dios en mi vida y en mis hijos. Mi esposo llegó un día pidiéndonos perdón, primeramente al Señor, con lágrimas en sus ojos, a sus hijos a quienes había herido con sus actitudes y a mi por todas las cosas que me había dicho y hecho y por el sufrimiento que me había causado. Yo no lo podía creer pues estaba dando el primer paso para que el Señor lo levantara pues se le veía el sufrimiento en la cara, desempleado y triste tuvo que refugiarse en el Señor. Entendí que las personas NO DEBEN DIVORCIARSE, creámosle a Dios, confiemos en Dios y el Hará Salmo 37:3, 4 y 5 Deléitate asimismo en el Señor y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda al Señor tu camino y confía en él, y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz y tu derecho como el mediodía.

A partir de ese momento el Señor comenzó un proceso largo en donde ha restaurado muchas áreas de nuestra vida y ha sanado muchas heridas que de otra forma no hubiera sido posible curar. Mi esposo ha reconocido sus errores y cuanto me maltrató, ha quebrantado su orgullo su altivez y soberbia, reconociendo que el Señor es el único que lo puede perdonar.

Aunque mi esposo no ha regresado aún, siento paz, se que va a regresar en el tiempo del Señor, claro esta. El Señor está obrando en él, ha cambiado su corazón endurecido por una persona más sensible; es muy detallista y responsable con el hogar, salimos juntos y compartimos muchas cosas en familia con mis tres hijos. En mis cumpleaños y el día de la madre, en Navidad y Año Nuevo está con nosotros que somos su familia, antes pasaba sola estos días. Soy victoriosa, vivo llena de gozo y paz, entendí que debía perdonar de corazón y ser libre de resentimientos, aprendí a esperar en el Señor, a no ser impaciente, no es cuando nosotros queremos la respuesta sino en el tiempo del Señor. Esta larga prueba me llevó a comprender que únicamente amando al Señor de corazón, perdonando y amando a quienes nos han herido y dañado, recibiremos la victoria, creamos con Fe que El vive y que es real, Hebreos 11:1. Es pues la fe la certeza de lo que se espera la convicción de lo que no se ve.

Ahora veo la recompensa de años de dolor y sufrimiento Dios no nos da más de lo que podamos resistir, El vive es real ¡Aleluya! Está vivo en nuestros corazones y está a tu lado para restaurarte, no desmayemos nunca que Él es Fiel. Debemos perdonar y amar y vivir en santidad y nuestra oración llegará a la presencia del Señor, El escuchará nuestro clamor ¡Gloria a Dios! ¡Bendito y Alabado sea el nombre del Señor!

Quiero compartir con quienes lean este testimonio, las promesas que el Señor me dio, las cuales son para ti también si las crees y te apropias de ellas:

Salmo 18:19. Salmo 23. Salmo 25: 20-22. Salmo 32: 1 y 2. 32: 5 y 8. Salmo 88: 9 y 12. Salmo 40:47. Salmo 55: 1-8. Salmo 103. Joel 2:3. Salmo 18: 18-21. 2ª Crónicas 7: 14-18. Josué 1: 1-10. Jeremías 1: 19.

 

 

TESTIMONIO DE GLORIA MORENO

Mi nombre es Gloria Moreno Coiscou, de República Dominicana y el propósito de compartir ésta experiencia es servirle humildemente al Señor de instrumento para que su plan de amor no deje de cumplirse en las parejas por falta de sabiduría divina porque como dice su Sagrada Palabra en Oseas 4,6 “Mi pueblo languidece por falta de conocimiento, y como tú has dejado que se perdiera el conocimiento, yo también haré que pierdas mi sacerdocio. Te has olvidado de mi Ley, y también yo me olvidaré de tus hijos.”

Un testimonio sobre una experiencia en el caminar en Cristo es una gran responsabilidad por la influencia que puede tener en las vidas de muchas personas y quizás el enemigo se valga de cierto temor ante la misma y así poder bloquear el mensajes de bendición que Dios nos tiene, pero La Palabra nos dice: Si nosotros no hablamos las piedras lo harán por nosotros Lucas 19:40 Jesús le dijo: Les digo que si éstos callaran, las piedras clamarían.” Por esta razón me atrevo a testificar de mi experiencia. Si esta experiencia de vida puede servir para que UN SOLO MATRIMONIO, UNA SOLA FAMILIA PUEDA SALVARSE Y QUE NO PIERDA SU UNION E INTEGRIDAD, habrá valido la pena cualquier situación incómoda de la que el Señor se haya valido para que pudiéramos poner un granito de arena para la construcción de su Sagrado Reino. Si ésta experiencia de vida puede servir para que UNA SOLA MUJER encuentre el camino hacia la sabiduría que viene de lo alto y no del mundo, HABRA VALIDO LA PENA. Si ésta experiencia puede servir para que UN SOLO NIÑO NO SE VEA PRIVADO DE CRECER Y CRIARSE CON SUS PADRES UNIDOS, HABRA VALIDO LA PENA.

Mi matrimonio de 15 años se derrumbó cual castillo de naipes que sucumbe ante una fuerte brisa, viento fuerte que en este caso pudo haber tenido nombre de mujer, pero que después de haber recibido sabiduría divina me dí cuenta que echar toda la culpa a una infidelidad era querer tapar el sol con un dedo. “Después, Jesús subió a la barca con sus discípulos. Se desató una tormenta tan grande en el mar que las olas cubrían la barca. Pero él dormía” Mateo 8, 23-24.

El fuerte viento, la tempestad que me hizo recurrir al Maestro que parecía dormido en la barca venía cargado de muchas violaciones a leyes espirituales como son la falta de docilidad al hablar, la falta de caridad en el trato hacia nuestro compañero, la rebeldía no resuelta en los años de adolescencia hacia nuestros padres, en fin, se construyó una casa sobre arena y los cimientos cedieron dando lugar a un terreno cenagoso y pantanoso muy fértil para la infidelidad “Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena, y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa, y cayó y fue grande su ruina” Mateo 7, 26-27 .

Cuando recurrí al Maestro y lo llamé con desesperación para que me ayudara, pues pensé que estaba demasiado dormido en la barca y no se daba cuenta del gran problema al que me enfrentaba con tres hijos, “Pero viendo el fuerte viento, tuvo miedo, y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo “Señor, sálvame” Mateo 14, 30, é l me consoló con ternura, me perdonó pero a la vez me guió para que yo pudiera entender muchas cosas y me hizo ver que su Palabra era lámpara a mis pies y fue dejando sus huellas digitales en mi vida y poniéndome personas que iban iluminando el trayecto de éste viaje espiritual. Me di cuenta que mi problema radicaba en que no contaba con la sabiduría divina que sólo viene de lo alto, de la sabiduría que nos regala el Paráclito y de la sabiduría contenida en su Palabra, que ha de ser la guía o manual para cada aspecto de nuestras vidas.

Mi ex-esposo y yo nos casamos muy jóvenes, siendo todavía estudiantes inmaduros en muchos aspectos y comenzamos este proyecto de vida como quien hace las cosas por tanteo o experimentando sobre la marcha, es decir empezamos un proyecto de vida sin un plan o una guía específica que llevar acabo. Vinieron los hijos y siempre estuvimos bajo la sombra y amparo de mis padres, en principio porque no teníamos los medios para sustentarnos por nosotros mismos por habernos casado muy jóvenes y siendo estudiantes y luego, quizás por algo de comodidad, violando como dije al principio una de las tantas leyes espirituales que desconocíamos, como es la que dice: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán una sola carne”. Génesis 3:24.

Todo un panorama de situaciones mal manejadas, hicieron de mí una mujer contenciosa y con una lengua carente de bondad, a pesar de querer a mi esposo, pero no tenía tan claro como ahora que seríamos juzgados por cada una de nuestras palabras Mateo 12:37 “Porque por tus palabras serás justificado y por tus palabras serás condenado”, así como que nunca debemos corresponder el mal con el mal sino con el bien Romanos 12:17 “No paguen a nadie mal por mal, procuren lo bueno delante de todos los hombres”. Y así llevar a cabo lo que la Palabra define como “la buena batalla”.

Buscando como protegerme de toda esta tempestad que se desató en mi vida y tratando de mantener a salvo la salud emocional de mis hijos y poder resguardar aunque fuera un poco mi dignidad y sobrellevar el dolor tan grande de ver destruido mi matrimonio me postré a los pies del Señor y El me condujo como dije al principio a personas, lugares, libros, situaciones que me repetían sin cesar que tuviera ánimo, que El estaba conmigo “Confía en el Señor, ¡Animo, arriba!, espera en el Señor”. Salmo 27, 14 y recuerdo que le pedía señales que me pudieran servir y que me devolvieran al Plan original de amor y salvación del Padre y que en algún recodo del camino yo había olvidado.

Es así como buscando encontré a Jesucristo quien me guió a personas que me enseñaron a conocerle a ÉL y fue como si se me quitaran las vendas que cubrían mis ojos y mis oídos y que no me habían permitido ver y escuchar lo que mi Señor quería que viera y escuchara para poder vivir una vida de plenitud y amor como El quiere que la vivamos. También entendí que debía alinear la forma de pensar con la del Maestro que vino a enseñarnos el camino y que la única forma de hacerlo era teniendo una relación de amistad profunda con El, pidiéndole pero a la vez escuchándolo, acercándonos con el corazón contrito y vacío de orgullo, de venganza o de ira y estando conscientes de que si comparamos nuestro dolor producto de un abandono, con el dolor de Jesús, que fue humillado y sacrificado siendo inocente, veremos que el nuestro es un sufrimiento insignificante.

Actualmente estoy divorciada porque mi esposo concretizó el divorcio y se volvió a casar, mis hijos hoy tienen vidas divididas, la mayor parte del tiempo conmigo y un poco de tiempo con su padre y la mujer que hoy ocupa el lugar que fue mío en su vida. Muchos lo juzgan y lo condenan pero yo sé a la luz del Espíritu cual fue mi cuota de culpa, y aunque sé que Dios no me quiere condenada por esto, sí me quiere redimida en muchos aspectos, porque para eso fue que El vino a morir por nosotros.

Si estás en una telaraña de infidelidad, o si ves que tu matrimonio se resquebraja por cualquier otro motivo, rechaza las formas del mundo para resolver tus problemas y empieza a ver a las personas y situaciones como el Maestro nos enseñó a mirar y a asumir las cosas, pero para ello tienes que conocerlo, tienes que vaciarte de ti para poderte llenar de El, ya que físicamente dos cuerpos no pueden ocupar un mismo lugar, por lo tanto, muere a tí, a tu temperamento, a tu arrogancia, a tu orgullo y deja que las virtudes y bondades del Espíritu Santo resplandezcan a través de tu manera de actuar.

Sustituye las revistas que nos dicen como seducir a las maneras del mundo y enfócate en la Palabra , visita las páginas de Restauración de Matrimonios, de Grupos de Oraciones por los matrimonio y se pueden bajar o leer completamente gratis libros tan edificantes como " La Mujer Sabia " y "Como Dios puede y va a restaurar su Matrimonio", también hay casetes, videos, y devocionales que puedes leer diariamente. Cambiar las maneras de pensar establecidas no es tarea fácil, pero sí que vale la pena.

Ver lo que no es visible a nuestros ojos y saber que el tiempo de Dios no es el mismo que nosotros contamos a través de un reloj o un almanaque no es nada fácil, pero ¿quién ha dicho que las cosas que verdaderamente valen la pena lo son? y créeme, que vale la pena que tus hijos no lleven dos vidas producto del rompimiento de lo que se supone debe ser una sola carne; un divorcio es más que un papel que deshace algo que una vez se comenzó con ilusión, un divorcio es fechas importantes separados, personas, corazones y familias enteras heridas. Las consecuencias de esta decisión son de largo alcance y muchas veces nefastas.

Persigue al Maestro hasta tocar su manto, sé perseverante hasta que El te escuche y dile como le dijo el ciego Bartimeo que no desmayó aún cuando las personas lo mandaban a callar, pero él seguía insistiendo y le decía: "Jesús Hijo de David, ten piedad de mi"; pídele al Maestro que vuelva a la vida lo que se supone muerto porque para El no hay nada imposible. Lucas 10:27 Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios.

Ahora estoy soltera, más no sola porque en mi búsqueda de ayuda para poder soportar un desamor encontré el Verdadero Amor en Aquel que nos hace Mas que Vencedores ante la vida. Hoy, como dice la canción, “tengo un nuevo amor” y éste nuevo amor me mueve a ser instrumento de advertencia para que sepamos defender esa parte tan importante del Reino de Dios que es la familia. Amar es ver a través de los ojos de Dios, nunca debemos olvidarlo .

¡¡Bendiciones y Sabiduría!!

 

 

TESTIMONIO DE SONIA RIVERA

Mi nombre es Sonia Rivera, Salvadoreña y para la Gloria de Dios una de las intercesoras del Ministerio Restauración Cristo Vive, deseo compartir este testimonio y que sirva de ejemplo para quienes están divorciados, o están pasando por un proceso de divorcio, o una situación parecida a la que describo en este testimonio, que sea un “Aviso de Advertencia”, es mi deber llamar a prevenir, a mejorar aquellas áreas en tu vida que solo tu y Dios saben como están, para quienes estén pensando en divorcio como una opción o como una solución a sus problemas de matrimonio. quiero decirte que el divorcio es una maldición, ya que para el enemigo el matrimonio es como uno de sus mayores objetivos, pues el ha venido para matar y destruir, los hogares, en los hijos causa una tremenda inestabilidad, se sienten abandonados, rechazados por su padre, las finanzas se ven seriamente dañadas, el divorcio causa, ruina, escasez, miseria, pobreza, luego pasamos al siguiente estado, sentimientos de culpabilidad, autoestima baja, por sentirnos rechazadas, fracasadas, falta de perdón, amargura, e incluso caer en el peor estado de todos que es la depresión que puede hasta causarnos la muerte.

Pero bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordia y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros hemos sido consolados, para que podamos consolar a las divorciadas y dar aviso de advertencia a las que están casadas que luchen por sus matrimonios. Debemos fortalecernos en el Señor y en el poder de su fuerza, para poder estar firmes contra las asechanzas del diablo.

Observe porque el divorcio es una maldición que se repite:

Yo venía de un hogar donde mi padre era divorciado, mi esposo sus padres divorciados, yo me case con un hombre divorciado. De nuestro matrimonio nacieron dos hijas, mi esposo tenía adicción a las drogas, alcohol y a la pornografía, me causaba maltrato verbal y psicológico, dentro de la casa ya estábamos separados con mi esposo pues  dormíamos en cuartos separados,  para ese entonces  ya pasaba por mi mente la idea de  divorciarme, pues según yo él jamás podría cambiar, deseo comentar que yo era una mujer que había sido maltratada en mi niñez y cuando llegue a la adolescencia mi forma de actuar con los demás era siempre a la ofensiva y ese misma forma de ser la lleve al matrimonio. 

Hace 17 años aproximadamente, tuve la oportunidad de recibir a Cristo en mi corazón para ese entonces todavía estaba casada, fuimos todos a la Iglesia , yo me bautice tres meses después, mi esposo asistía algunas veces y el año siguiente se bautizó, pero la situación era cada vez peor, discutíamos mucho porque yo quería que él dejara sus vicios, pues ya éramos cristianos bautizados, nos gritábamos delante de nuestras hijas, no había respeto, era insoportable, yo entraba por un lado de la casa y el salía por el otro, yo  no le veía solución  a mi problema,  el enemigo seguía atacando mi mente con el pensamiento del divorcio. Yo pedí consejería a pastores y lideres en la Iglesia y todos me aconsejaban que mejor me divorciara, porque yo hablaba muy mal de mi esposo, como el más malo de todos los hombres de la tierra. ¡¡¡Habrá algo imposible para Dios!!!

Yo recibí una promesa del Señor a través de lo que voy a contarte, pero como el enemigo es astuto que te roba aún la palabra que Dios te ha dado, porque nos desesperamos queremos ver respuestas rápidas, vemos que las circunstancias son más grandes que Dios, sucedió que una  madrugada después de llorar mucho y orar, me acosté en mi cama, no se que tan dormida estaba, escuché como el sonido de muchas aguas que caen de una fuente  y sentí mucha  paz  y oí una voz de gran estruendo  que me decía  YO SOY JEHOVÁ NISI, YO SOY TU BANDERA, YO SOY TU ESTANDARTE, YO SOY EL QUE ESTA ADELANTE DE TI, bueno y muchas cosas más, quede totalmente, inmóvil, impresionada. Al día siguiente que era domingo, después del culto, busque a dos  lideres para compartirles lo que me había ocurrido y que me aclararán  que significa JEHOVÁ NISI ya que yo apenas leía la Biblia para ese entonces, ellos dijeron que lo que el Señor me había hablado  la noche anterior, estaba en  Éxodo 17:8-16,  que  lo que Dios quería decir, es que estaba en guerra  que no me preocupara porque  el Señor estaba conmigo, quede muy contenta pensando que todo en mi hogar cambiaría muy pronto, pero después de esa experiencia con el Señor,   todo empeoro, realmente la batalla llego con  más fuerza, tanto que una noche soñé que mi esposo me ensartaba unas tijeras en el estómago una y otra vez y esto me causó mucho miedo.

Cuando estamos en este desierto es como dice, Lucy Martínez, en un dicho colombiano vamos a ver cuanto es dos más dos, o entras y peleas o te quedas sentada viendo que el enemigo se aprovechade tu desánimo y te gana la batalla.

Dos años después de recibir a Cristo, tome la decisión más “fácil” divorciarme, ya para ese entonces tenía  la recomendación de un buen abogado cristiano, que se congregaba en la iglesia donde yo asistía y dos años más tarde termine divorciada. Creyendo que mi problema ya se había terminado, pero hoy apenas comenzaba mi desierto, tenía que enfrentar  la carga emocional mía y la de mis dos hijas,  más la carga financiera, transcurrieron dos años después del divorcio y  mi esposo no quería ver a sus hijas, remesaba únicamente lo pactado en el divorcio, pero quiero aclarar que Dios a pesar de que yo obedecí su voz, me mantuvo y me sostuvo, el levantaba mis brazos cuando yo desfallecía.

Que ironía, ¡lo que tanto había deseado!, el divorcio, hoy me causaba más llanto que antes, ver a mi hija menor de cinco años como extrañaba a su papá. Por mi parte, lloraba desconsoladamente todas las noches al escuchar a mis hijas decir que no éramos una familia completa, porque no estaba su papá, en las navidades o cumpleaños, fechas especiales se sentía el vacío de mi esposo. Pero el Señor fue fiel el me consolaba con su amor eterno, en Isaías 54:11 Pobrecita, fatigada con tempestad, sin consuelo.

Mi hija mayor se caso con un hombre cristiano muy responsable, pero observe bien, (era divorciado), mi hija menor hasta este momento se encuentra alejada de los caminos de Dios. 

Mi batalla fue perdida por no haber yo atendido la voz  de Dios,  la bendición de la que él me hablaba en su palabra se convirtió en maldición y hoy estoy pagando con intereses, por no haber salido a combatir mi batalla. Pero el  Señor  me quitó las vendas, de lo que el  enemigo me robó,  sé que así como hoy estoy pagando con intereses,  el Señor me va ha recompensar todos estos años de soledad, con intereses siete veces más como a la mujer sunamita en tiempos del profeta Eliseo, que todo lo que perdió durante siete años de sequía, le fue devuelto con intereses por cada año. 2Reyes 8:6. Ahora comprendo que el Señor quería que yo peleara mi propia batalla, con el amalecita de mi esposo y la vara de Dios sería  levantada sobre mi hogar, pero yo baje la guardia en oración, escuché  más la voz de los hombres  que la Dios , no quise esperar, me canse, me dominó el enemigo y perdí la batalla, mi matrimonio.

Esta lucha es dura, pero SIENTATE sobre la roca que es CRISTO y no lo sueltes hasta que te de la victoria, levanta tu altar de oración, ofrece ayuno con  propósito, cuando tu esposo te busque para pelear cierra tu boca, no le contestes, si tu discutes con él pierdes terreno, se una mujer sabia, nunca hables mal de tu esposo con personas que no te van a recomendar nada bueno, recuerda que las palabras tienen poder, nunca menciones la palabra divorcio, antes de ver la paja en el ojo de tu esposo revisa la paja de tu ojo, que un día será levantado el bastón de Dios sobre tu hogar.

Te animo prepara un buen plan de ataque contra tu enemigo, revisa bien el terreno, tienes que tener  puestas tus armas, es decir las armas que Dios nos ha dado: Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la Destrucción de Fortalezas 2Corintios 10:4. No tengas miedo sal a combatir, con firmeza y valentía  y ataca;  cambiando tu primero,  no esperes que el cambie antes que tu, lucha con todas tus fuerzas como buen soldado por tu hogar, no importa que todas las circunstancias estén en tu contra, Dios estará contigo y te ayudará a derrotar todo rastro de amalecita que se levanta contra ti, que no permite que obedezcas la voz de Dios, al igual que le ocurrió a Saúl quien perdió el reinado y la bendición de Dios, por no obedecer la voz de Dios, quien le ordenó acabar con todo lo de lo que perteneciera a los amalecitas, pero Saúl codició los mejores animales de ellos, con el pretexto de ofrecerlos en sacrificio a Dios 1Samuel 15:13-20.

Dios usa las aflicciones para que nos acordemos de El cuando las cosas marchan bien, nuestra tendencia humana es la de olvidarnos de Dios, llenarnos de orgullo y autosuficiencia, esto rompe nuestra relación con Dios, es cuando decide sacarnos de la comodidad financiera, emocional, física, familiar y nos mete en el desierto o prueba, para salvarnos porque nos ama.

Éxodo 17:14 Escribe esto para memoria en un libro. Me habló el Señor.

Dios sabe cual es el propósito que tiene, al ordenarme que escriba este testimonio, talvez algunos puedan decir, para que lo escribe si perdió la batalla, no ha sido fácil escribirlo, pero así como se ganan muchas batallas en la guerra, hay otras que se pierden. Creo que este testimonio es una voz de advertencia y sirve para que los próximos soldados que vayan a librar las próximas batallas en la guerra, no cometan estos mismos errores y sepan y entiendan los lineamientos que deben seguir.

Muchas bendiciones para todos.

 

Si este mensaje ha sido de bendición para tu vida y quieres aceptar a Jesucristo en tu corazón, presiona AQUÍ, encontrarás una guía de oración para hacerlo. 

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