MENUMENU

● RENDIRSE A LA VOLUNTAD DE DIOS

Hágase SEÑOR TU VOLUNTAD, así en la tierra como en el cielo.Mateo 6:10.

“ LA VOLUNTAD RENDIDA: La verdadera entrega no es la de nuestra vida exterior, sino la de la voluntad. Y cuando nos rendimos así, no queda nada por hacer. La crisis más grande que podemos enfrentar es la entrega de nuestra voluntad. Sin embargo, Dios nunca nos obliga ni nos ruega para que lo hagamos. Él espera con paciencia hasta que voluntariamente nos rindamos a Él. Una vez que esa batalla se ha ganado, nunca más será necesario librarla (…) Y después de que te rindas, ¿qué? Tu vida entera se caracterizará por la aspiración de mantener una inquebrantable comunión y unidad con Dios…. Sí estas atravesando un camino solitario, lee Juan 17 que te explica de manera contundente la razón por la que te encuentras así. Jesús ha orado para que seas uno con el Padre, como Él lo es. ¿Le estás ayudando a Dios a contestar esa oración, o tienes otra meta para tu vida? Debido a que te convertiste en su discípulo, no puedes ser tan independiente como lo eras antes…. Dios debe responder la oración de Jesús; “Para que sean uno, así como nosotros somos uno”, Juan 17:22. ¿Estamos tan cerca de Jesucristo que somos uno con Él? A Dios no le interesan nuestros planes. Él no pregunta: “¿Quieres vivir la pérdida de una ser querido, esta dificultad o esta frustración?” NO, Él permite estas situaciones porque tiene un propósito con ellas. Las circunstancias que estamos viviendo nos están haciendo hombres y mujeres mejores, más amables y nobles; o más severos, criticones y más obstinados en nuestros propios caminos. Las circunstancias que vivimos nos vuelven malvados o santos, lo cual depende por completo de cuan íntima es nuestra relación con Dios. Si decimos: “Hágase tu voluntad”, Mateo 26:42; Juan 17 nos animará y consolará porque sabemos que nuestro Padre está actuando de acuerdo con su sabiduría. Cuando entendemos lo que Él está buscando, dejamos de ser mezquinos y cínicos. Lo que Jesús oró fue nada menos que nosotros vivamos completamente unidos a Él, así como Él es uno con el Padre. Algunos estamos lejos de esa unidad, pero Dios no dejará de tratar con nosotros hasta que seamos uno con Él, porque Jesús oró para que así fuera. ” Oswald Chambers

“En ocasiones nuestra propia voluntad lucha con la voluntad de Dios y esto crea un conflicto en nuestras vidas, en otras ocasiones mi deseo personal influye en querer que Dios se ajuste a mi necesidad y olvido que lo que estoy pidiendo es que se HAGA SU VOLUNTAD Y NO LA MIA.… Nuestro propio orgullo es el mayor obstáculo que debemos vencer antes de poder orar para que la voluntad de Dios sea hecha en nuestra vidas, el orgullo hizo que satanás se revelara contra Dios, y el orgullo hace que rechacen a Dios y los creyentes lo desobedezcan, al aceptar orar y por la voluntad de Dios con sinceridad y fe, usted debe abandonar su propia voluntad por la de Dios, el apóstol Pablo nos dice como hacerlo en Romanos 12:2: No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Hasta que ponga su vida en el altar de Dios como sacrificio vivo, hasta que muera a su propia voluntad, la VOLUNTAD DE DIOS NO SE MANIFESTARA EN SU VIDA…” Jhon Macarthur

Hacer la voluntad de Dios puede requerir caminar en el horno ardiente: Considera los tres jóvenes hebreos Sadrac, Mesac y Abed-nego. Eran hombres jóvenes en la flor de su vida: lideres de provincias, teniendo autoridad, expertos en lingüísticas.Su meta era llevar las leyes hebreas de moralidad a su sociedad impía. ¡No se puede contar que sueños ellos compartían por la gloria de Dios! Pero fueron mandados por decreto a adorar un ídolo con el resto del pueblo. Ellos fueron advertidos: “Ustedes tienen veinticuatro horas. ¡Si no se postran al sonido de la trompeta, serán echados en el horno que ha sido calentado siete veces mas!” La voluntad de Dios estaba muy clara para ellos: ¡no era posible que se postraran! Pero allí estaban, tres jóvenes brillantes – enfrentando la muerte de todo lo que conocían. Por supuesto que tenían opciones. Ellos pudieron decir: ¡Postraremos solo nuestros cuerpos – pero no nuestros corazones!” O pudieron escapar. Ellos tenían guardas armadas a sus órdenes, los mejores caballos árabes a su disposición. Ellos tenían todo el dinero que necesitaban en sus manos, en la tesorería nacional. Y había lugares seguros en países cercanos. Pero Sadrac, Mesac y Abed-nego no hicieron ningunas de estas cosas. Al contrario, ¡creo que vigilaron en oración! No hubo una sola de compromiso esa noche – porque todos hicieron lo que Jesús hizo: ¡Tuvieron su Getsemani!   Murieron a su propia voluntad – a todas sus habilidades, a su futuro en el gobierno, a todos sus planes piadosos. ¡Y en el momento en que murieron esa noche, sus corazones fueron llenos de éxtasis! Abrazaron la voluntad de Dios, amándola – nunca la soltarían. Ellos dijeron, “¡O, Dios, enfrentaremos lo que sea! Tú eres capaz de librarnos de esto – pero aunque no lo hagas, ¡con gusto pasaremos por ello!”   Ellos no resistieron cuando los soldados vinieron a la mañana siguiente y los ataron de manos y pies. Mas bien, yo creo que mientras esos jóvenes eran llevados al horno, cantaron alabanzas a Dios – ¡porque habían entrado al éxtasis de su perfecta voluntad! Amado, detente y mira las llamas ardientes y blancas de ese horno calentado siete veces: ¡Así es exactamente como se ve cuando miras atentamente a la perfecta voluntad de Dios! Es miedoso, espantoso y doloroso para la carne, sin ninguna promesa de aplazo. Solo hay una invitación: “¡Entra!”  Sin embargo, cuando esos tres hombres hebreos fueron echados en el horno, ¡ya ellos estaban muertos! Muertos a la ambición, muertos al gozo de escuchar los mensajes proféticos que Daniel había compartido, muertos a cualquier pensamiento de esposas e hijos, muertos a toda esperanza y sueños. Solo una cosa les importaba: ¡Obedecer la perfecta voluntad de Dios! Cuando abrazas gustosamente la voluntad de Dios – cuando realmente has muerto al Yo – algo es librado en tu corazón que nadie puede explicar o darte. Te pone más allá del alcance de los hombres y los demonios. ¡Pero no es soltado hasta que entres al horno! ” David Wilkerson

LA VOLUNTAD DIVINA: “Suma dicha es la Voluntad Divina, a las miserias convierte en felicidad; a los males transforma en bienes. A la voluntad de Dios todas las cosas ceden y el adversario es totalmente vencido. La voluntad de Dios es la Regla de las Reglas, la Razón de las Razones, la Causa de las Causas, el Arca de agua de todo bien, un raudal de felicidades ocultas hay en ella, comete un gran error quien no la cumple y quien no la sufre. Todo lo que Dios quiere y hace es bueno. Quien se rinde a la voluntad de Dios, experimentará gran paz y consuelo, al aceptar y no resistir el padecer, sabiendo que a los que a Dios aman todas las cosas que EL permite son para bien de los que conforme a sus proposito son llamados. Si para Dios, hubiese habido algo mas provechoso y conveniente para el hombre que la tribulación, Dios se la habría dado a Jesucristo, su Hijo. Cuanto mas sujetes tu voluntad y te abraces a la Cruz de Cristo, tanto menos pesada la sentirás, porque no hay nada que te haga padecer tanto como tu propia voluntad. La voluntad Divina debe ser lo primero, el medio, y el fin de la voluntad humana. La Voluntad Divina es torrente de santidad, azucena en las espinas, flores y rosas en los abrojos, oro en la pobreza, gloria en el escarnio y paz en la necesidad. Si de verdad con amor nos resignamos y sujetamos a la voluntad y benéplacito de Dios, nada nos podrá turbar, ni entristecer desordenamente, ni la perdida de las cosas temporales, ni el desamor, ni el rechazo, ni la afrenta, ni la enfermedad, ni la vida, ni la muerte, ni angeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente ni lo por venir, nada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesus Señor Nuestro. Consuelese el afligido diciendo:Hágase SEÑOR tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.Mateo 6:10. De la voluntad de Dios resulta su mayor gloria. Por la voluntad de Dios, procede el Espiritu Santo, por ella determino Dios hacerse hombre, y dar su vida por nuestros pecados, por ella fuimos perdonados, por ella fuimos salvos y tenemos vida eterna, por ella fuimos creados para alabanza de su gloria.Amen ” J.E.Nieremberg.

*********************************************** HÁGASE TU VOLUNTAD Y NO LA MÍA “Hacer la VOLUNTAD DE DIOS, es hacer Todo lo que Jesucristo hizo, y nos ensenó a practicar con sus doctrinas y ejemplos: Humildad en la conversación, estabilidad en la Fé, modestia en las palabras, justicia en las obras, misericordia en nuestros hechos y deseos, moderación en las costumbres, a no injuriar a nadie, sufrir con paciencia las ofensas, tener paz con los hermanos, amar a Dios porque es Padre, temerle porque es Dios; no preferir ni anteponer nada a Cristo, porque nada antepuso a nosotros, unirnos inseparablemente a EL por el amor; estar junto a su Cruz con confianza y fortaleza, y cuando se trate de su honor y de la gloria de Su Nombre tener en la lucha constancia para confesar, Fé entre las tribulaciones para resistir, y paciencia en la muerte para recibir la corona. Esto es, querer ser heredero de Cristo; esto es, hacer lo que enseñó e hizo Cristo; esto es, en fin, hacer y desear que se haga la Voluntad de Su Padre” Ludolph V.Sachsen “Dios conoce lo que contribuye mejor a sus designios de misericordia. Él ordena todas las cosas según el consejo de Su Voluntad y ese consejo jamás se equivoca. Aceptemos en adoración que así sea y no deseemos que su sabia Voluntad sea modificada. Esa voluntad puede ser costosa para nosotros, pero Dios no obliga nuestras voluntades. Que nuestras mentes sean totalmente obedientes a la voluntad divina.La Voluntad de Dios quizá nos traiga privación, enfermedad y pérdida, pero aprendamos a decir: “Él es el Señor; que haga lo que mejor le parezca” 1 Samuel 3:18. No solo debemos someternos a la Voluntad divina, sino estar de acuerdo con ella hasta el punto de regocijarnos en las tribulaciones que ella pueda deparar. Este es un gran logro pero somos nosotros quienes determinamos alcanzarlo. Quien nos enseñó a orar sometiendo nuestra voluntad practicó este principio sin ninguna restricción. Cuando el sudor como sangre bañaba su rostro y todas las posibles angustias y los temores humanos lo agobiaban, no cuestionó el decreto del Padre, por el contrario, bajo su cabeza y clamó: “No se haga mi voluntad sino la tuya” (Lucas 22:42). Si la oración no hubiera sido dictada por el mismo Señor Jesús, la consideraríamos demasiado atrevida. ¿Podría ser que esta tierra, una mera gota comparativamente tan pequeña, pueda tocar el gran mar de la vida y de la luz y no perderse en él? ¿Puede convertirse en el cielo y seguir siendo la tierra? En esta tierra sujeta a vanidad, manchada por el pecado, surcada por la aflicción…. ¿Puede la santidad habitar en ella como si fuera el cielo? Nuestro divino instructor no nos pediría que oráramos por imposibilidades. Él pone en nuestra boca tales peticiones porque pueden ser oídas y respondidas. Esta oración de sumisión y sometimiento sigue siendo una gran oración matizada con lo infinito. ¿Puede la tierra estar en sintonía con las armonías celestiales? Puede y debe estarlo porque el que nos enseñó esta oración no estaba haciendo burla de nosotros con palabras vanas. Esta es una oración valiente que solo una fe proveniente del cielo puede expresar. No es la semilla de la presunción, porque la presunción no anhela que la voluntad del SEÑOR se realice de manera perfecta. Allá arriba no se juega con las cosas sagradas; los habitantes del cielo “ejecutan la Voluntad de Dios obedeciendo a la voz de sus preceptos” Salmo 103:20. Que aquí abajo no solamente se predique y se cante acerca de la voluntad divina, sino que “se haga así en la tierra como en el cielo.” Oración: Padre Celestial, cualquiera que sea el costo de Tu Voluntad para mí en el día de hoy, es muchísimo menos de lo que le costó a tu Hijo, mi Señor Jesús. Tu voluntad sea hecha en mi vida. Amén.” Charles Spurgeon Reflexiona profundamente estas palabras. “Padre mío, si es tu voluntad, aparta de mi esta copa; empero no como yo quiero, sino como tú,” Una negrura profunda se había introducido en el alma de nuestro SEÑOR. Medita sobre sus palabras, “Padre, si es tu Voluntad, aparta de mi esta copa, -no obstante-, no se haga mi voluntad, sino la Tuya…”- R. S. Chadwik ” Enséñame a hacer tu voluntad. Salmo 143:10 No dice: «Enséñame a conocer tu voluntad», sino «A HACER TU VOLUNTAD ». Dios nos enseña en tres formas hacer SU voluntad: Primera, por medio de su palabra; Segunda, ilumina nuestra mente con el Espíritu; Tercera, imprime su voluntad en nuestros corazones y nos hace obedientes a la misma; porque el siervo que conoce la voluntad de su amo y no la hace, será azotado con muchos azotes.(Lucas 12:47).”Archibald Symson ” Los que hacen la voluntad de Dios fielmente y en obediencia, tienen a Dios a su lado; y ¿quién será contra ellos? Entonces la misma obra les corrobora, y es como si una marea los empujara; debido a que es su obra. Aquellos que, por otra parte, obran en contra de la voluntad de Dios, tienen a Dios contra ellos; y ¿qué les espera? ¿Puede un hombre hacer retroceder el mar? ¿Puede echar mano del sol y desviarlo de su curso? Así pues, el que quiera luchar contra Dios ¿puede tener esperanzas de prevalecer? ” Julius Charles Hare ORACIÓN: “Hágase tú voluntad, así en la tierra como en los cielos”. Haz SEÑOR , que sean a Tú Divina presencia tan eficaces nuestros ruegos por la unión de los méritos infinitos de Jesucristo, que por ellos nos concedas, que todos los hombres sin distinción así judíos como gentiles se sometan con el debido rendimiento a Tú Soberana autoridad. Hágase tú Voluntad como en los justos, también en los pecadores; para que se conviertan a Ti único Dios vivo y verdadero, y todos te obedezcan, en ti crean , y de ti esperen Todo aquello que les convenga; bien sea prospero o adverso; y firmemente persuadidos de que aquella es Tu Voluntad. Hágase, tú voluntad así en mi espíritu, como también en mi carne; porque los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Hágase Tu Voluntad para que mi carne no se rebele contra el Espíritu, sino que como el Espíritu no te resiste, así el cuerpo no resista al espíritu, y ni uno ni otro a Ti; para que aborrezcan Todo lo que tú aborreces; y amen Todo lo que amas; y cumplan Todo lo que mandas, y hagan todo lo que te agrada y deseas….¡Oh magnifica y muy eficaz Palabra(Cristo,Verbo de Dios)! Con ella oh Padre eterno y sumo creaste todas las cosas en el principio. Dijiste, y todo quedó hecho; mandaste, y todo fue creado. Con esta misma Palabra(Cristo, Verbo de Dios) reparaste nuestra caída, cuando elegiste a María para ser Madre de tu Hijo, y al ángel que le enviaste dijo: Hágase en mi, conforme a tu Palabra. ¡Oh Palabra Saludable! ¡Oh palabra Omnipotente! ¡Oh palabra de admirable eficacia! ¡Oh Jesús mio, Verbo del Padre! Palabra de Vida y de consuelo, completa Tú mi oración, perfecciona mis palabras, dictadas y enseñadas por Ti. ¡Oh dulce amor mio! ¡Oh dulce Palabra! Hágase todo SEÑOR, según Tú Voluntad. SEÑOR, si es tu voluntad concédeme lo que te pido si ha de ser para honra tuya, que suceda. SEÑOR si ves que esto me conviene y es para mi provecho, concédemelo. Pero si ves que me hace daño y que no me ayudara para la Salvación de mi alma, quita de mi corazón este deseo. AMEN” Ludolph V. Sachsen ” SEÑOR, Creador mio y bien mío, te doy toda mi alma y cuerpo, porque me diste a tu Hijo, y EL me dio Su alma, cuerpo, y vida para salvarme. Mas aunque estoy tan empeñado que no te puedo pagar, toma de mi lo que tengo; yo te ofrezco todas las potencias de mi alma, todos los sentidos de mi cuerpo, todos mis miembros y mi corazón para que en todo me ajuste a Tu voluntad. Que mis ojos miren lo que tu quieres, que mis oídos escuchen Tu doctrina, y la obedezca, que mi lengua te alabe, y que te lleve en mi memoria cada instante, y que mi querer sea el tuyo. Rindo a tus pies mi querer, que me atormente la sola idea de hacer las cosas a mi parecer. Desde ahora detesto y abomino mi propia voluntad. Haz de mi lo quisieres; pues tu hiciste por mi mas de lo que yo pudiera desear. En tus buenas y seguras manos me entrego, pues se que quieres mi bien eterno mas de lo que yo mismo puedo entender. Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú quieras. Mateo 26:39 AMEN.” J.E. Nieremberg

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